Creando Psicomotricidad: Afección herencial, influencial y modos de comportamiento motrices (Parte 1)

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Hay que entender que los problemas no estan ahí, los problemas los creamos nosotros/as.


El ser humano camina sobre sus dos piernas. No hay nada nuevo en esto, y tendemos a darlo por sentado. Pero entonces, dar por sentado las cosas puede ser una forma muy engañosa de verlas. Supongamos que hiciéramos algunas preguntas sobre tales hechos, especialmente sobre hechos que han estado abiertos ante nosotros durante siglos. No tenemos ninguna razón para dar por sentado el andar erguido: no nacimos para caminar, tuvimos que aprenderlo. Si eres observador/a y miras a la gente en la calle, verás que ninguno de ellos camina como los demás. ¿Será que sus cuerpos son muy diferentes? ¿O que han aprendido a caminar de maneras diferentes? ¿O que, con el paso del tiempo, cada uno ha desarrollado una forma de moverse por su cuenta? Dicho de otro modo: ¿hasta qué punto estamos formados por la herencia, por influencias circunstanciales o por modos de comportamiento autoimpuestos?

Probemos con otra pregunta primero: ¿Cuál es la ventaja del transporte vertical? A veces se asumía que el hombre, al no necesitar sus manos para la locomoción, era capaz de utilizarlas para convertirse en un ser humano. Pero los simios, las ardillas, los canguros, los osos y otros animales a veces también caminan erguidos y usan sus patas delanteras para algo más que caminar, correr o saltar. Así que todo lo que podemos decir sobre esto por el momento es que el hombre usa sus manos de una manera específicamente humana, es decir: podemos describir cómo las usa, pero no podemos decir por qué.

Las manos no nos llevarán a ninguna parte ahora mismo; así que volvamos a la postura erguida.  Cuanto menor es el momento de inercia, menor es la energía necesaria para poner en movimiento el cuerpo. Y el momento de inercia aumenta muy rápidamente con la distancia del eje de rotación. Comparando el cuerpo humano con el de otros animales, encontramos que el momento de inercia alrededor del eje vertical (pasando por el centro de gravedad) es muy pequeño. De ello se deduce que el cuerpo humano es el más cercano a un marco ideal diseñado para el movimiento y el menos adecuado para permanecer inmóvil.

El pequeño momento de inercia es el resultado del apilamiento casi cilíndrico de la pelvis, el tronco y la cabeza, verticalmente, uno encima del otro, que al mismo tiempo lleva el centro de gravedad del cuerpo al nivel más alto posible compatible con su estructura, y por lo tanto se obtiene un equilibrio inestable. Es este precario e inestable equilibrio -y sus desviaciones- el que rige todo comportamiento humano. El movimiento horizontal desde la posición de equilibrio en cualquier dirección implica poco gasto de energía o trabajo. Restaurar el equilibrio cuando se perturba requiere el mismo pequeño gasto de energía que el anterior. En el equilibrio inestable, con el centro de gravedad lo más alto posible, la energía potencial es máxima. No es necesario el suministro de energía de ninguna otra fuente para cambiar la posición. De este modo, el cuerpo está siempre listo para el movimiento a corto plazo sin prácticamente ningún gasto de energía, e incluso este mínimo se obtiene de su energía potencial. En este sentido, es más móvil que el cuerpo de cualquier otro animal, que puede ser más rápido en una dirección en particular pero no tiene la libertad de movimiento completa del hombre.

Ahora, la postura erguida es una cualidad biológica del cuerpo humano, y no debe haber sensación de hacer, sostener, o de cualquier esfuerzo en absoluto. La postura real es siempre el resultado de lo que el se haría gracias a los mecanismos inherentes, y de lo que hemos aprendido a hacer ajustándonos a nuestro entorno físico y social. Mucho de lo que hemos aprendido va en detrimento del sistema, ya que se ha aprendido bajo la presión del afecto o el estrés de las dificultades, mientras que la dependencia inmediata de los demás distorsionó nuestras necesidades reales.

Parece extraño que se solo se hablen de ejercicios como si de caramelos fuesen y no de la gravedad que soportamos por nosotros mismos, y es que en nosotros (como todo en el mundo) vivimos en un campo de gravedad y estamos sujetos a él. Como habréis notado, he estado considerando aquí el cuerpo humano en su relación con la gravedad. Es habitual comenzar el estudio de la mecánica con estática, considerada más simple o elemental que la dinámica. Curiosamente, en el ser humano el movimiento se logra más fácil y antes que la inmovilidad: un niño/a comienza a dar tumbos hacia delante mucho antes de que pueda permanecer inmóvil sin apoyo; los años pasan antes de que pueda permanecer de pie sobre una pierna, y muchos adultos nunca alcanzan la perfección estática para poder permanecer de pie sobre una sola pierna durante mucho tiempo, especialmente con los ojos cerrados, aunque pueden hacer todo tipo de movimientos. Nótese que caminamos, nos sentamos, o nos tumbamos cuando queremos pensar: pocas personas encontrarán que el estar paradas conduce al pensamiento. También nos acostamos cuando estamos cansados, o enfermos, o en el psiquiatra. Ahora, el 90% de nuestro sistema nervioso se mantiene ocupado regulando nuestro comportamiento en relación con la gravedad; por lo tanto, se alivia más cuando se libera de esta inmensa actividad de oponerse, y a pesar de la atracción gravitatoria -en otras palabras: cuando estamos acostados.

Voy a resumir por el momento: El cuerpo humano está construido de tal manera que puede resistir la gravedad sin ningún esfuerzo, y puede moverse en el campo de la gravedad con casi ningún gasto de energía. Se han elaborado y establecido normas de postura y movimiento correctos, teniendo en cuenta las diferencias individuales. Debido a tales diferencias, cualquier desviación del comportamiento correcto no debe ser interpretada, al menos no inicialmente; puede ser notada y corregida. Corrección o, preferiblemente: “La “mejora” es un proceso de aprendizaje, es decir, de formación de nuevas respuestas funcionalmente más adecuadas. Una cuestión de saber hacer, si quieres. Pero para entender lo que sabes, tienes que sentirlo también. Y esto no es sólo un comentario gramatical sobre “comprensión”.

En la psicomotricidad observo como el tratamiento psiquiátrico logra un efecto duradero sólo si la mejora va acompañada de algún cambio en el cuerpo.

Analizando, encuentro que las perturbaciones emocionales o mentales, así como los delitos/errores menores funcionales del cuerpo, se deben al funcionamiento perturbado o resentido de nuestro sistema nervioso. Por lo tanto, del mismo modo que el tratamiento mental puede producir un cambio en el organismo, a la inversa, la mejora de la conducta corporal también produce cambios en la mente. En consecuencia, casi todo lo que llamamos “enfermedad” debe responder al tratamiento, ya sea a través de la psique o a través del cuerpo por igual. Si has perdido una extremidad, no se te puede hacer crecer una nueva; pero se te puede ayudar a enseñarte a ti mismo a usar la extremidad restante más eficazmente de lo que la habías utilizado previamente al accidente. La línea más allá de la cual el daño se vuelve irreparable depende de la persona involucrada, y de la habilidad y sabiduría del maestro/a. Esto es mucho más de lo que parece.

El comportamiento en relación con la gravedad tiene la ventaja de que puede observarse y medirse. Cualquiera puede ser consciente de ello y aprender a mejorarlo. Un estándar ideal puede deducirse de la estructura del cuerpo y de su mecánica, y utilizarse como hipótesis de trabajo; pero las desviaciones de este estándar no deben considerarse a priori como síntomas de enfermedad. Históricamente hablando, la Medicina es una ciencia curativa: vamos a ver a nuestro médico cuando nos sentimos menos bien de lo habitual, y esperamos de él que nos devuelva nuestra forma habitual de sentirnos nosotros mismos. Pero parecemos incapaces de sentir perturbaciones que, para nosotros, se han vuelto habituales. La postura erguida, por ejemplo, debería ser reflexiva y no necesitar trabajo de los músculos voluntarios, y en la postura correcta la reacción elástica del esqueleto lleva la compresión a cero.  Ahora bien, lo que comúnmente llamamos “enfermedad” suele ir precedido y acompañado, y a veces incluso seguido, por alguna de esas faltas o desviaciones. Pero desde este punto de vista, hasta la interpretación de cualquier desviación como una “enfermedad”, deberíamos ante todo saber qué significa exactamente “enfermedad”. Y no creo que la Medicina haya encontrado hasta ahora criterios suficientemente exactos para definir “enfermedad” y “salud”. Por eso parece preferible hablar aquí más bien de desviaciones: Las desviaciones son signos de un delito menor funcional. Se vuelven habituales y eventualmente conducen a la enfermedad, al reducir la resistencia incluso a las enfermedades infecciosas, o mejor dicho, a la propensión a contraerlas. Se suele hablar de “enfermedad” cuando las desviaciones son grandes en grado y pequeñas en número; pero también pueden ser numerosas, y pequeñas en grado. Las quejas de la vejez se pueden deducir de los años anteriores: conducen a algunos de los problemas que a veces se enumeran bajo el epígrafe de reumatismo, a problemas de descalcificación, escoliosis, cifosis, ciática, asma, artritis, artrosis, etc., todos los cuales se pueden prevenir o remediar aprendiendo a corregir las desviaciones. La vejez, por ejemplo, comienza con la restricción autoimpuesta de formar nuevos patrones corporales. En primer lugar, se seleccionan actitudes y posturas que se ajustan a la dignidad de la posición, y por lo tanto se rechazan acciones que pronto se vuelven imposibles. Basta con examinar el hecho de sentarse en el suelo y saltar, para darse cuenta de lo importante que es este factor de rechazo en el envejecimiento de una persona. Su reanudación y reintegración en el uso normal tiene un marcado efecto rejuvenecedor no sólo sobre la mecánica del cuerpo, sino sobre la personalidad en su conjunto. Aparte de las deficiencias heredadas y los daños sufridos en el pasado, podríamos decir que todo el mundo está potencialmente en perfecto estado de salud, pero no sabe cómo lograrlo.

No tenemos forma de seguir directamente los procesos en nuestro sistema nervioso central. Podemos darnos cuenta de tales procesos sólo en la medida en que nuestra vista, nuestro aparato de habla, nuestro rostro y el resto de nuestro cuerpo nos lo adviertan. Esto es lo que queremos decir con conciencia. Lo mismo ocurre con todas las percepciones, sentimientos y pensamientos de los sentidos: mientras no se hagan sentir por la movilización de nuestras regiones motoras, permaneceremos inconscientes de ellas y, a todos los efectos, no existen para nosotros. Podemos ser conscientes de los cambios en nuestro bienestar o sentirnos incómodos, sin ser conscientes de los cambios fisiológicos subyacentes. Es decir, a menudo notamos los sentimientos, pero no lo que los causa. Lo resumiría de la siguiente manera: no puede haber percepción de los sentidos, ni emoción, ni pensamiento, y obviamente ningún movimiento sin que se manifieste en el comportamiento del cuerpo. En resumen, no podemos volvernos conscientes de un sentimiento o pensamiento antes de que sea expresado por una movilización motora, y por lo tanto no hay pensamiento o sentimiento mientras no haya una actitud corporal.

 

Creando Psicomotricidad: Actitud y Descanso a Bipedestación (2ª clase)

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La falta de información sobre el cuerpo humano en nuestros años de educación es sorprendente, ya que es nuestro hogar durante toda nuestra vida parece que pensamos que el cuerpo es demasiado simple y demasiado “físico” para justificarle la atención que necesita, o que es tan complejo que está reservado para los estudiantes de medicina únicamente. Podemos crear un enfoque muy simple, y hacer que nuestro alumnado pueda entender los principios del cuerpo y aprender los nombres de los huesos, los músculos y los órganos. Por otra parte, es también la forma viva más compleja. El estudio del cuerpo humano involucra tanto el misterio como el hecho. Hay mucho que se sabe e igualmente otro tanto que se deja desconocido. Esta paradoja sugiere que necesitamos valorar tanto la información como las preguntas sobre lo que significa ser humano.

Una de las áreas más desatendidas de la educación corporal es la conciencia de lo que está sucediendo en el interior: el diálogo entre la experiencia interior y exterior en relación con la persona en su conjunto, además, pasamos gran parte de nuestro tiempo involucrados/as en la percepción externa a través de los órganos que nos proporcionan un sentido: la vista, el sonido, el gusto, el olfato y el tacto. Por lo general, estamos menos involucrados en el desarrollo de nuestras capacidades para la actitud interior, que es la capacidad del sistema nervioso para monitorear los estados internos del cuerpo.

¿Cómo y por qué cerramos progresivamente nuestra capacidad de escucha corporal?

Desde niños/as estamos necesariamente involucrados en nuestra relación con el medio ambiente externo para la supervivencia, y un aspecto temprano de la conciencia corporal es el control del cuerpo. Me explico, se supone que uno gana el control sobre el cuerpo tan pronto como le sea posible para evitar hacer algo embarazoso o terrible en un contexto social – Vergüenza, miedo, atrevimiento, etc. Después del control viene la manipulación a través de técnicas de entrenamiento, como pueden ser: ballet, gimnasia, deportes u otras tareas. El objetivo es manipular nuestro cuerpo en ciertos patrones de coordinación, eficiencia, armonía y competición.

En otro aspecto más interno, aun hoy día existen ciertos ”retrasos” culturales. Un tabú que nos retrasa a lo largo de nuestra relación estratificada con la sexualidad mientras crecemos, generalmente la represión o reorientación de la energía sexual en conjunción con la convención religiosa y cultural de donde nos encontremos. Hay confusión alrededor de todas las funciones digestivas, desde comer ciertos alimentos hasta su proceso de eliminación (se fomenta el consumo de azúcar sin explicar desde la infancia la perjudicialidad de éste), y un “silencio” generalizado acerca de lo que está sucediendo en los órganos y los centros emocionales del cuerpo.
A lo largo de nuestras vidas, pero especialmente durante la adolescencia, la conformidad que se experimenta con las imágenes exteriores (que nos venden) de lo que el cuerpo se supone que es, definido por las normas sociales, culturales y religiosas, hace una división entre nuestros impulsos internos y nuestras manifestaciones externas y cada vez se presta menos atención a lo que viene del interior (necesidades internas individuales). Todo esto conlleva a que a menudo necesitemos instrucción para desarrollar un diálogo sano con nuestro ser físico. Como adultos jóvenes, gran parte del tiempo se gasta tratando de “hacer” algo para nosotros, para vernos mejor, para ser más fuertes, para ser más delgados, para trabajar más duro. Y como adultos maduros o personas mayores, se anima anima a negar o enmascarar el proceso de envejecimiento, para glorificar a los jóvenes en lugar de apreciar la belleza inherente de cada edad.

Considera la cantidad de tiempo que pasas sintiéndote bien sobre tu cuerpo. ¿Con qué frecuencia te comunicas contigo mismo/a? ¿Disfrutas de tus capacidades físicas con eficiencia?

Nuestros muchos años de educación traen una separación de la mente y del cuerpo. Los estereotipos culturales y la publicidad hacen hincapié en el cuerpo como objeto sexual juvenil. Y las nuevas técnicas de entrenamiento físico y prácticas médicas pueden conducir a una vista del cuerpo como una máquina, que necesita ser reparado por otra persona cuando sea necesario. Además, existe la sensación de que uno es el amo o la víctima del propio cuerpo pero cuando la comunicación se rompe, quedamos polarizados dentro de nosotros mismos. Es importante entender que el cuerpo tiene su propia manera de funcionar, su propia manera de decirnos lo que está sucediendo dentro, su propia lógica y gran parte de nuestra tarea es aprender a escuchar.

EJERCICIO A REALIZAR:

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Descanso Constructivo: 5 minutos
Acuéstate boca arriba.
Cierra los ojos.
Dobla las rodillas y déjelas caer juntas para liberar los músculos de los muslos.
Deja que tus pies descansen en el suelo, ligeramente más anchos que tus rodillas
Descansa tus brazos cómodamente en el suelo o en tu pecho.
Relájate en la gravedad; permítete ser apoyado por el suelo. Siente la capacidad de respuesta de todo el cuerpo.
Permite que la superficie de la espalda se mueva contra el piso mientras respiras; siente las costillas como se articulan en cada respiración y la retroversión de cadera va sucediendo.
Al liberar tu peso corporal en gravedad, los discos son menos comprimidos y la columna empieza a alargarse. Es posible que tengas que levantar la cabeza o la pelvis y alargar la columna vertebral en el suelo para acomodar este cambio. El descanso constructivo es una posición eficiente para el realineamiento del cuerpo, libera la tensión y permite que el esqueleto y los órganos descansen, apoyados por el suelo. Es útil en cualquier momento del día, pero sobre todo si se hace durante cinco minutos antes de dormir. La relajación de las partes del cuerpo devuelve el cuerpo a la alineación neutral para que no duerma con las tensiones del día.

Nota:
¿Recuerdas jugar juegos con los ojos vendados en la infancia? Cerrar los ojos aumenta la conciencia de nuestros otros sentidos. Cuando relajamos nuestra visión, sentimos el cuerpo de una manera diferente. No es meditación, es descanso constructivo.

Transición de suelo a pie: 3 minutos

 

Acostado en descanso constructivo:
Siente los efectos de la gravedad mientras te acuestas.
Extiende las palmas de tus manos en el suelo y empuja hacia él para sentarte. Sienta el cambio de atracción gravitacional mientras se sienta en vertical.
Otra vez, con ambas palmas en el suelo, presiona y eleva tu cadera para poder pasar las piernas entre tus brazos y quédate apoyado/a sobre tus pies (no se apoyan las rodillas).
Lentamente enrolla tu columna vertebral, dejando que el peso caiga en tus pies. Permite que tu cabeza cuelgue hacia adelante hasta que llegue al final del ”rollo”.
Siente las partes de tu cuerpo equilibradas en relación con la gravedad.
Esta transición reduce el estrés en las rodillas y la espalda baja.
Repite varias veces para que la secuencia sea cómoda durante los 3 minutos.
Respira naturalmente mientras te mueves.

Date tiempo para recoger tantos recuerdos como puedas y a continuación:

Escribe tu historia personal en 15 minutos:

• La historia de tu nacimiento (pre-nacimiento si es posible, la salud y las actividades de su madre afectan la vida en el útero)

Ejemplos: Aprender a nadar, rebotar en la rodilla de tu padre, caerse de un árbol, ir en bicicleta)

• Técnicas de entrenamiento (deportes, danza, gimnasia, instrumentos musicales)

• El ambiente donde viviste (montañas, llanuras, bosques, océanos todos afectan cómo se mueven, cómo perciben)

• Comentarios que escuchaste acerca de ti mismo/a que formaron tu cuerpo
imagen (“¡Oh, qué más niño rechoncho, levántate recto, va a ser alto como su padre, los niños deben ser vistos y no escuchados”).

• Actitudes hacia la sensualidad, la sexualidad; imágenes de género

• Lesiones, enfermedades, operaciones

• Nutrición, relación con el peso del cuerpo, fuerza, flexibilidad • cualquier cosa que te interesa.

Creando Psicomotricidad: Las raíces de la alineación y la perspectiva esencial.

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Hace aproximadamente 35.000 años, parece que hubo una expansión repentina en la creación de la transformación corporal y el uso de imágenes visuales (como los demás veían nuestro cuerpo y viceversa). Este florecimiento del sentido visual no coincidía con una expansión de la masa cerebral, que había sido estable en el Homo sapiens durante al menos 90.000 años. El pensamiento visual fue un desarrollo verdaderamente revolucionario que impregnó todas las áreas de la evolución cultural humana. Se convirtió en la base de rituales, como seres humanos imaginativamente  se transformaban en otros animales y elementos para diversos fines, tales como la curación o la caza. La curación y artes escénicas surgieron de los rituales engendradas por imágenes. Y las utilizaban como una herramienta de curación, que tiene sus raíces hace unos 20.000 años , de ahí surgió la tradición del chamanismo. El trabajo del chamán se es canalizado en el reino de la imaginación y de su experiencia en el uso de ese terreno en beneficio de la comunidad, o así ha sido reconocido largo de la historia. Mago y curandero, el chamán es también dramaturgo e intérprete. El teatro que conocemos hoy día , el moderno, fue desarrollado a partir de actuaciones de culto religioso y danzas mímicas, en el que los actores/actrices inicialmente se hicieron pasar por dioses y eventualmente asumieron el papel de bufones, payasos y cuentacuentos.

El “teatro” de las civilizaciones, incluso de las culturas más primitivas muestra que las raíces más profundas de efecto teatral no tienen nada que ver con mecanismos complicados de la etapa, el estrellato individual, o dramaturgos de moda. La imaginación era la señal mágica y lo único que importaba, no era la persona sino el mensaje lo importante.

Mi punto de vista sobre los orígenes de la alineación en relación con el cuerpo humano no puede estar completa sin una mirada a la civilización del antiguo Egipto hace más de 4.000 años. Donde la postura era de suma importancia, como puede ser deducido por la representación de los faraones: Eran la imagen de una alineación perfecta. ¿Por qué la obsesión de estructuras y faraones magníficamente alineados? ¿Por qué los egipcios presentan con este tipo de una imagen y no un naturalista (que los artistas altamente cualificados de la época podrían haber producido fácilmente)?

Vamos a ello.

En la cultura egipcia, la alineación parece haber sido una necesidad básica de la vida. Una vez al año, el paisaje se convertía en un negro, pantano fangoso, gracias al Nilo. Un agricultor egipcio, al descubrir que su parcela de tierra se había reducido debido a la mala alineación de las cuerdas utilizadas por el cuerpo de alineación (lo que serían al cambio ingenieros/as civiles), se quejó. Para los egipcios, la pérdida de tierras había que evitarla a toda costa (no había mucho tiempo para dejar crecer los cultivos). Así que empezaron a crearse pequeños muros de piedra para evitar perdidas. Por lo tanto, sentado o de pie, los faraones tenían que ser modelos de una buena postura fuerte, sin embargo, la calma y en control, dispuestos a crear orden a partir del caos.
Las pirámides, también, se alinearon con la perfección asombrosa, toda una hazaña sin herramientas de medición modernas. 

Investigo el poder de la imaginación, que parece completamente ligado al arte y desarrollo del movimiento. Con esta puedes crear formas y ver en lo que te quieres mover, y de esta manera desarrollar un método de educación en lugar de una cura buscando la manera de equilibrar la acción muscular alrededor de las articulaciones, jugando por ejemplo, .

Antes de nada, es importante entender que la relajación y la tensión están relacionadas. El equilibrio en la acción muscular requiere la liberación de la tensión en determinados grupos musculares, y también conlleva un aumento de tensión en otros grupos musculares. En muchos casos, las personas con tensión en los hombros no sólo tienen que relajar sus hombros. También tienen que aumentar el tono en el centro de apoyo de esos músculos y  órganos de su cuerpo como una base para la reducción permanente de tensión en los hombros. Los músculos se tensan para compensar la ineficiencia en otra área del cuerpo. Aunque algunos movimientos parecen estar dirigidos a aumentar o reducir la tensión, el resultado de la visualización de una imagen y crearla con tu cuerpo es por lo general una redistribución compleja de la tensión muscular, dirigiéndose hacia el equilibrio deseado alrededor de las articulaciones.:

La mayor contribución voluntaria de importancia del sistema nervioso central es la idea del movimiento. Concentrarse en la imagen del movimiento hará que el sistema nervioso central elija la coordinación neuromuscular más eficiente para su funcionamiento, como los reflejos innatos y los mecanismos de retroalimentación.

Hay un concepto que lo llamo ”Letting Go”  y es la preparación crucial para permitir una imagen que te haga moverte y fluir dentro de ella (como bailar) aunque se traslada a todos los ámbitos, un ejemplo muy sencillo: realizar un mismo movimiento dos veces de manera fluida y conectada. El concepto de fluidez es crucial para crear una alineación dinámica (una buena posición dentro del mismo movimiento in situ). Del mismo modo que he dicho que tu mente puede esculpir tu cuerpo en una postura determinada, tu mente también puede ayudar a que tu cuerpo fluya en una mejor alineación. 

Para terminar.

¿Existe buena o mala posición?. Ya que esto es un arma de doble filo si se entiende mal por parte del/la docente y se puede transmitir al alumnado brevemente voy a dar mi punto de vista.

Creo que lo más importante es ser coherente y dar por hecho que no todo funciona para todo el mundo por igual, de hecho a veces no funciona ni un poco. Con toda la corriente del movimiento libre y holístico puedes encontrar frases del tipo ”muévete porque puedes”, y es perfecto el transfondo de eso, pero, hay que entender que no todo el movimiento es sano incluso siendo algo tan sencillo como una sentadilla. Hay que entender y hacer preguntas. ¿Cuál es su estructura? ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Cual es tu intención? y utilizar ejercicios de movimiento, algunos de ellos aparentemente simples, para crear cambios sorprendentes en los patrones de movimiento primitivos, y a raíz de ahí, todo lo demás. Lo que te permitirá ser más sensible a las diferencias, ideando una configuración de movimientos que no pueden ser realizados sin este refinamiento previo.

Creando Psicomotricidad: Expresión y Especialización en el movimiento.

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El estudio de la psicomotricidad es un buen ejemplo de un campo en el que una “perspectiva de sistemas” es primordial. Nuestra vida humana se mueve con eficacia a través de la percepción de los patrones de conexión* y la realización concreta de los patrones específicos.

 – Controles primitivos.

Las capacidades funcionales subyacen en las capacidades expresivas y necesitamos ser capaces de confiar en nuestras propias décadas de experiencia (tu edad) de evolución en expresión y tu capacidad real, no la estimada por tus miedos y vergüenzas. Es aquí, cuando los patrones de desarrollo del movimiento apoyan el desarrollo del cerebro y la expresividad más detallada en el cuerpo y viceversa, en el esfuerzo, en la forma y en el espacio en el que te mueves. La capacidad funcional y el movimiento eficiente es el resultado de usar el cuerpo de una manera que es anatómica y kinesiológicamente rítmica; todo movimiento tiene un ritmo, como cualquier sucesión de sonidos o notas. Por lo tanto, es el patrón original el que proporciona el inicio, ya que es la base, del proceso del movimiento. A través de ese patrón primitivo desarrollamos el resto, digamos que son los cimientos de nuestra casa. Aun con esto, con frecuencia, el patrón original que debería ser el más eficiente no recibe una practica por diversas razones como pueden ser lesiones, enfermedades, accidentes o el simple hecho de dejar de realizar el movimiento (los clásicos: yo de pequeño/a hacía…). Los patrones de desarrollo se establecen inicialmente en un orden y secuencia específica y cada nuevo patrón es un desafío transformado en nuevas formas físicas que hace posible el desarrollo adicional psicológico. Si la persona no cumple los patrones corporales de una manera oportuna, se impedirá el desarrollo posterior, o se producirán compensaciones ineficientes (futuras lesiones), y la capacidad de ésta para una gama completa de expresión en el mundo puede ser limitada.

Las formas que encuentro más sencillas para abordar en mi trabajo la reeducación de los controles primitivos dentro de este gran árbol y en la rama que nos encontramos estas son las 3 hojas que nos llevan a ello:

  • Buscar patrones para el apoyo de la psicofísica débiles o subdesarrollados de salud.
  • Desarrollar habilidades que requieran la coordinación refinada y redactar el movimiento para facilitar la especialización.
  • Desarrollar la expresión orientada a un fin que refleja y que afecta a una persona de estilo creativo para aumentar el arte personal.

Muchos de los alumnos/as online que tengo vienen no porque estén lesionados o sienten que están perdiendo patrones básicos. Vienen porque quieren entender más acerca de la naturaleza del movimiento con el fin de desarrollar sus propias habilidades y/o su expresión creativa personal.

En esta área de desarrollo de habilidades siempre he hecho hincapié en el entrenamiento del movimiento consciente y en el ritmo creativo (utilizo mucho el tiempo como instrumento de mis clases). Esto, entre otras técnicas proporciona increíbles ganancias y atletas que han alcanzado sus objetivos técnicos. Pensad que el hecho de que nuestro cuerpo está armado por cualquier extremidad o en el tronco con articulaciones nos equipa con la posibilidad de crear y diferenciar movimientos a diario, y no solo eso, unir diversas partes en un todo integrado. Es por ello por lo que en los cursos enseño, y ponemos en práctica la utilización de patrones articulación por articulación hasta crear cadenas de movimientos guiados o no, junto al juego.

Tengo la esperanza de que el propósito de la destreza y especialización que adquirimos nos permita encontrar un nuevo lugar de posibilidades en nosotros mismos/as como humanos, y ver que somos capaces de ser, y ser más. Y si esa esperanza se cumple, ya que entrenamos para especializarnos, es importante que las habilidades físicas permanezcan integradas en la totalidad de lo que es la persona a la que enseñamos, no convertir tu enseñanza en una parte aislada destinada a extraviar.

Buen día.

ARTÍCULO ANTERIOR y Patrones de conexión*: Creando Psicomotricidad: Observación y Esfuerzo

Creando Psicomotricidad: Observación y Esfuerzo

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Observar el movimiento de uno mismo/a o de otros es la piedra angular del conocimiento.

Saltando, por ejemplo. Para que sea un entrenamiento efectivo debe haber el deseo de saltar como un niño de 3 años, es decir, saltar con diversión. Animar al alumnado a moverse para que sientan el deseo de saltar.

¿Cómo se hace? Una forma casi infalible es involucrar a más de lo que son (nos expresan en ese momento) – para algunas personas esto puede significar que implica la vocalización, otras tomar una respiración y crear un esfuerzo. Para otras podría ser encontrar una imagen poética con la que se sientan personalmente bien. Para otras tal vez podría ser la incursión propioceptiva del tacto. Todavía, otras necesitan que se les diga desde el principio lo que están trabajando y luego dejarlas solas para resolver el problema. Nuestra labor como docentes es saber instintivamente cuál usar creando un ambiente de creatividad en nosotros mismos/as. Tenemos que crear ese dibujo de un círculo incompleto que invita a la terminación por parte del espectador/a. Al no revelar totalmente una respuesta (que a veces enfada a algunos/as) pero que también proporciona una oportunidad para que el alumnado complete el círculo por sí mismo.

Nuestra cultura hasta hace unos años aún no había vuelto a descubrir el movimiento y el cuerpo (nadie estaba corriendo o bailando por razones de salud). La mayoría de las personas que se consideraban inteligentes identificaban la salud como algo que reside en la cabeza. Hubo una división mente-cuerpo definitiva en el colectivo, y que se acopla con una sociedad altamente orientada a objetivos. Esto condujo a un buen número de personas que investigaron para llegar a ideas, pensamientos, movimientos que se realizan hoy día.

Cuando observamos, aprendemos a ver esos patrones “correctivos” para corregir una condición en nuestra sociedad en general y en los miembros individuales de la sociedad. Observando a mi alumnado durante estos años: identifico que hay una excesiva conexión* de nosotros mismos con el tren superior y una disparidad con el tren inferior del cuerpo. Abordar esta división superior-inferior es de primordial importancia para el desarrollo motor del alumno/a, y ver como en la mayoría de ejercicios se pierde la conexión cuando se utiliza una activación. Por ejemplo: De perfil a la pared a unos 20cm de ella, crear el círculo más amplio posible con el brazo extendido sin realizar una torsión del tronco. Para que esto no ocurra, necesitamos activar lo que se denomina como Core y este hará que el tren inferior se conecte y cree una tensión proporcional a la creada con la articulación escapular mientras creas el círculo. A esta activación, le llamo esfuerzo-

El esfuerzo describe la dinámica de la actitud interior del movimiento hacia el Fluir (Guiado / Libre), Peso (Pesado / Ligero), Tiempo (Imprevisto / Sostenido), el Espacio (Directo / Indirecto).

Digamos que un esfuerzo le da dinámica a un movimiento, es un concepto para observar, analizar y entender los atributos más sutiles con respecto a la intención interior del movimiento. El peso muestra la acción interior del que se mueve junto o contra la gravedad. Aquí no trato de medir el peso en cantidad sino en cualidad. Las cualidades son lo firme o lo suave. El espacio describe el patrón del que se mueve en/hacia el entorno siendo sus cualidades directas o indirectas. El Fluir es el responsable de la continuidad de cada movimiento, el que crea la cadena de eslabones que queremos reproducir para una acción. Sin el Fluir, los movimientos contendrían simples indicaciones del esfuerzo que no serían suficientes para encadenar un patrón con otro, por lo tanto comenzaría la degeneración celular (el mismo proceso a envejecer). Las cualidades del fluir son lo guiado o lo libre. De esta forma, surgen diversas posibilidades de catalogar la calidad del esfuerzo según la combinación de los elementos.

Todo movimiento se produce en estos cuatro elementos que he explicado anteriormente, pero existen algunos con más relevancia que otros. Es aquí cuando un movimiento que posee tres de los elementos citados o más es considerado Patrón Motor.

Los actos del esfuerzo han sido usados extensamente en escuelas de circo y gimnasia entre otras para crear la habilidad de procesar rápidamente los movimientos entre sí y así desarrollar una rutina o actuación. El proceso se basa en desarrollar una acción física con la característica correspondiente y así ser afín al tipo de movimiento que generará. Este proceso genera un cambio de motivo en el movimiento y será aquí cuando se crearán cadenas sucesorias de patrones que se convierten en acciones que expresaremos para movernos o jugar, expresar una emoción, entrenar, etc.

*Conexión: No significa movilidad, motricidad gruesa, fuerza… sino capacidades de desarrollo motor como en nuestro caso, de motricidad fina. Como puede ser escribir con los pulgares en un móvil.

NOTAS:
Con la palabra ”patrón”, quiero decir que el sistema neuromuscular ha desarrollado un plan o modelo para la ejecución de secuencias de movimiento que se ha convertido en un estímulo habitual de las vías neuromusculares que entran en juego para cumplir con una intención. Algunos de estos patrones están configurados por reflejos básicos (que aludo en este ejemplo), acción de enderezarse, respuestas de equilibrio, y todos los patrones neurofisiológicos de desarrollo. Otros, sin embargo vienen de hábitos de movimiento establecidos en el proceso de vivir la vida. Una vez instaurados, entran en el mismo grupo.

ARTÍCULO ANTERIOR: Creando Psicomotricidad: Relación y Cambio en el movimiento

Creando Psicomotricidad: Relación y Cambio en el movimiento

La relación es fundamental – relacionar es conectar. La capacidad de crear relaciones comienza “en casa”, dentro de nuestros propios cuerpos y en el proceso de nuestro desarrollo. Pero vamos a ver la relación en un contexto más amplio también – para que todos los conceptos que aprendas conmigo sean lo más completos posibles para desarrollar tu trabajo como profesor/a -, sobre las relaciones dentro de nuestro cuerpo también se puede aplicar a las relaciones en nuestro mundo más grande. Y lo que sabemos acerca de las relaciones con otras personas puede ser aplicada a las relaciones dentro de nuestros propios cuerpos.

Relaciones. Soy parte de muchas, al igual que tú, todos estamos envueltos/as disfrutando de las asociaciones. Pasamos nuestro tiempo fantaseando con ellas, hablando de ellas, preocupándonos por ellas, tratando de hace el “trabajo”. Es inevitable. Estamos conectados/as. Existen redes extensas de conexiones en las que estamos vinculados/as integralmente, cada uno de nosotros un ser único, y cada uno de nosotros pertenece a una entidad de la común relación. Esto significa que por cada dos personas, en realidad hay tres entidades (cada persona individualmente, y la díada). Y cuando hay tres personas, hay siete entidades, y así sucesivamente.

Una de las funciones del cerebro humano es crear “paquetes asociativos”. Gracias a estos, el cerebro no tiene pensamientos individuales sin tener que contextualizarse en las redes asociativas, y es bueno, porque nos hace recordar gran parte de las acciones que tomamos, reflexionar, crear, aprender, movernos, etc. Como individuos, siempre estamos asociados en muchos entrecruzamientos de diferentes grupos de personas. Incluso en una situación aparentemente tan simple como establecer una fecha para cenar con amigos/as, podemos tener numerosos “conjuntos asociativos” que hacen malabares (es decir, la relación de amistad cada una diferente, restaurante, como llegar hasta él, ropa que escogemos y por qué, conducir).

En este punto de nuestras vidas, la mayoría de nosotros/as nos hemos abierto a nosotros mismos para reconocer la relación con todo en el mundo, aunque no siempre nos hemos movido con la acción que tal conocimiento implicaría. Poco a poco, muchas personas hoy en día están reconociendo que somos responsables de nuestra propia vida, que “un par” tiene que ser dos personas integrales en lugar de dos mitades que se unen para formar un todo. Y aún más íntimamente, que el “individuo” es un sistema único en sí mismo, que tiene muchos aspectos que están en relación y deben ser integrados. En una perspectiva más amplia, “relación” parece ser la lección de nuestro tiempo en la cultura. Estamos encargados/as de aprender acerca de cómo relacionarnos con nosotros mismos y con otros humanos.

¿Qué significa todo esto?

Esto significa que existe un nivel micro dentro de nosotros mismos/as y un nivel macro dentro de nuestro universo, siempre estamos tratando con patrones complejos de relación – y esas relaciones están cambiando constantemente. Sólo por diversión, vamos a dar un gran salto metafórico: es posible, que aprender a apreciar las relaciones en el cuerpo vaya a trasladarse en otros ámbitos de la vida. Por ejemplo, a medida que aprendo para tener más movilidad en la cadera estoy trabajando otras partes del cuerpo que tienen un mayor alcance, es posible que también me esté acostumbrando a mí mismo para ver cómo puedo sentirme más cómodo en la posición y con el cambio en otras áreas de mi vida. Entonces es cuando empiezo a sentir que cada vez las cosas son más posibles, que no estoy atrapado en la forma en que siempre lo fueron. Puedo hacer crear un antes y un después, porque lo que aprendo corporalmente se convierte en parte de mi inteligencia. Todo esto se llamaría ”técnica de relación”, y su práctica diaria prepara un conocimiento corporal para entender qué relación demandas y cómo eres parte de relaciones ya existentes.

Es evidente que esto es sólo una pequeña parte de toda la cuestión de la relación a nivel global. Pero vale la pena abrir la posibilidad de que las personas que se mueven, los profesores/as toman medidas, podemos influir en el contexto y actitud que inicia la acción en nuestro mundo. Podemos hacer de esto algo tan simple con los alumnos/as como:

1. Destacar que trabaja la conexión entre las partes del cuerpo en vez de hacer hincapié en la acción de una parte y mover las otras en contra de ella (como frecuentemente se hace en los ejercicios tradicionales de terapia física).

2. Reconocer las partes del cuerpo (auto) como independiente, pero interconectadas. Si una pieza cambia, las otros tienen que escuchar y encontrar su relación; o todas las partes tienen que elegir la participación deseada en el movimiento.

3. La enseñanza de movimiento como un experiencia relativa dentro del individuo/a, para los demás y el espacio.

Todo lo anterior no quiere decir que se nos cae todo lo que hemos desarrollado para aumentar la movilidad articular y virtuosismo o secuencias complejas de movimiento y habilidades, sino que dejemos de identificar cualquier pequeña parte como el todo. Tenemos que ver el contexto del motor más amplio, el ser humano en el mundo, y hay que reconocer que esto también se convierte en contenido. Hay que empezar a interrelacionar las partes. Es cuando experimentamos la relación de las partes cuando significa que podemos empezar el proceso de integración y podremos luego experimentar cómo las partes co-crean la totalidad (que es una parte activa de tu ser mayor que la suma de sus partes.)

También es importante recordar que la “integración” no es lo mismo que “unidad”. Me gustaría utilizar la palabra “unidad” para referirme a la totalidad antes de la diferenciación y la “integración” para referirme a la totalidad después de la diferenciación. Integración mantiene la integridad de los “enteros” y los pone en su conjunto participativo.

Por ejemplo, la unidad es la capacidad de desarrollar un movimiento completo, por ejemplo en una flexión de pino (HSPU), la integración del movimiento no es integrarlo en la rutina como se suele pensar, la integración es reconocer el movimiento diferenciando sus partes – Tensegridad, equilibrio, fuerza, plasticidad, elasticidad, entre otros – , esto te hace ver en tu alumno/a que parte del movimiento está a un nivel de desarrollo menor que el resto y así crear una relación del movimiento con la musculatura implicada y cual es la red que ha llegado a desarrollar algo como esto. Una vez todo está en su sitio, creas la unidad (el movimiento completo) y, si quieres, lo ”integras” en la rutina.

El cambio es fundamental. Como digo a menudo, la esencia del movimiento es el cambio. El proceso de la vida es un proceso de aprender a vivir con el cambio y el cambio constante está aquí para quedarse.

¿Cómo podemos educarnos  o prepararnos para vivir con este hecho estable y sus implicaciones móviles?

Como cuestión de hecho, cuando se entrena para vivir en nuestro mundo de cambio constante, formarnos para disfrutar de las relaciones siempre cambiantes demandadas del movimiento puede ser la formación más completa para la inteligencia básica.

La mayoría de la gente no coge un libro, no asiste a clases de fundamentos, solo se sienten en un punto de desear el cambio, incluso si ese deseo no es totalmente consciente. Frases como “Quiero cambiar cómo me muevo. Quiero mover mejor, funcionar de manera más eficiente.” es ver solo la tapa del libro. Veremos patrones tempranos de movimiento, rediseño, y algunos de los posibles pasos en el proceso de cambio en el siguiente artículo.

Creando Psicomotricidad: Fundamentals

 

Creamos conexiones dentro de nuestro propio cuerpo a través de patrones o planes que nuestro sistema neuromuscular desarrolla para la ejecución de secuencias de movimiento, es decir, estímulos habituales de las vías musculares que entran en juego para satisfacer una necesidad o cumplir con una intención. Formas habituales de la organización del cuerpo para hacer frente a las relaciones dentro de él, con otras personas y el medio ambiente trabajando para adaptar constantemente el sistema neuromuscular.

Algunos modelos, como los reflejos primitivos, reacciones de enderezamiento, respuestas de equilibrio, y la tendencia a progresar a pesar de las etapas del desarrollo de movimiento que se mencionarán en siguientes artículos están integradas en nuestros sistemas neuromusculares. Otros patrones vienen a través de hábitos que elegimos en la vida. Pero todo ser humano tiene-debería fisiológicamente la capacidad de cumplir ciertas tareas de desarrollo corporal con el fin de ser completamente funcionales y expresivos/as. Todos/as hemos pasado por una progresión de desarrollo similar al bebé recién nacido y ello nos ha permitido formarnos física y mentalmente en diferentes perspectivas.

Los patrones fundamentales de conectividad total del cuerpo:

1. Respiración
2. Core – Distal
3. Cabeza – Pelvis
4. Tren Superior – Tren Inferior
5. Cuerpo – Horizontal
6. Cruzado – Lateral

Estos patrones fundamentales constituyen la base de nuestros patrones de relación y conexión a nuestras vidas. Proporcionan modelos para nuestra “conexión”. Si no se alcanzan estos patrones, la persona creará patrones compensatorios que pueden no ser compatibles con eficacia en la siguiente etapa de desarrollo y pueden conducir a futuros problemas físicos o psicológicos. Pero si el patrón es máximamente eficaz, se quedará instalado y se verá cómo la persona crece y se desarrolla. Todo esto, son formas habituales de la organización del cuerpo para hacer frente a las relaciones dentro del mismo.

Cada patrón fundamental de conectividad representa un nivel primario de desarrollo y experiencia. Como seres humanos, progresamos hacia una etapa integral, una etapa de significado y propósito en la vida, todas las etapas anteriores de organización corporal han de ser importantes y apropiadas según el contexto. Incluso sin nuestro conocimiento, los patrones fundamentales de conectividad están con nosotros. De hecho, cuando venimos de la oscuridad del sueño a la luz del día tenemos la elección de seguir durmiendo podemos reinvertir desde el inicio ese patrón. Podemos confirmar nuestra relación con la respiración medida con un bostezo, abarcando grandes cantidades de oxígeno nuevo, llenándonos de energía (patrón de respiración). Nos desperezamos estirando las extremidades lo más lejos posible del ombligo (patrón Core – Distal). Exploramos nuestra columna vertebral,  nos retorcemos, arqueamos y flexionamos (patrón de Cabeza – Pelvis). Empujamos a sentarnos, pies en el suelo y empujamos a ponernos en pie (patrón Tren Superior – Tren Inferior ). O tal vez nos agachamos a un lado para ayudar a ponernos las zapatillas (Cuerpo – Horizontal). Luego caminamos (patrón Cruzado – Lateral). Todo esto lo hacemos, probablemente, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Aunque, si tuviéramos que pensar en todo el desarrollo cada mañana con la intención de disfrutar de la elección de nuestra propia conectividad podríamos descubrir nuevas áreas expresivas.

Soy consciente de que incluso mientras estoy aquí sentado escribiendo, podría usar los patrones fundamentales de conectividad como una recuperación de cinco minutos. Podría inhalar profundamente, sintiendo todo el cuerpo como crece y encoge. Podría estirar lejos de mi núcleo (ombligo) y liberar de nuevo. Podría empujar lejos de mi escritorio y tirar de mí mismo varias veces usando cualquiera de los brazos o las piernas. Podría crear una torsión del lado del cuerpo, tal vez usando mi lado derecho para agarrar un bolígrafo que está a la izquierda. Son ejemplos para entender y dar atención a los movimientos fundamentales.

A medida que nos volvamos conscientes de estas etapas de desarrollo corporal, podremos reconocer que estamos en un proceso creativo en todo momento de creación de nuestra propia vida y espacio. Y podemos ver que estas etapas y los patrones se reflejan en el desarrollo de nuestro trabajo creativo también. Cada proyecto creativo que hacemos comienza su vida dentro de nosotros de una ‘forma sin forma’, simplemente como parte de nuestra respiración vital. Vivimos con ella, en gestación, por un tiempo. Pronto comenzamos a sentir una idea central del proyecto, y las posibilidades de irradiar desde allí. Entonces llega un momento mágico de inspiración y juego con los patrones hasta que todo toma forma. Es un tiempo de lucha y puede ser maravillosamente desafiante. Si continuamos, los problemas comienzan a aclararse a sí mismos y la forma se vuelve a establecer – lo que es correcto es correcto y lo que queda se deja atrás – . Y, con suerte tenemos tiempo para una relación significativa (entrenamiento, clase, aprendizaje…) con lo que hemos creado para entrar en nuestra vida. Esta es la etapa de integración.

A medida que te familiarices con las etapas, podrás saber en qué etapa están a medida que trabajas con tus alumnos/as, y de esta manera, dar soporte físico a esa etapa moviéndolos/as en el patrón de desarrollo correspondiente.