Creando Psicomotricidad: Esta vez, Creciendo Sapiens.

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Nuestros más pequeños/as están siendo atacados por algunos políticos y padres/madres orientados a la consecución de objetivos (un sistema globalizado – una cultura estancada). El juego está considerado superfluo por el ministerio de educación y los maestros/as a menudo están orientados hacia una dirección conservadora sin darse cuenta de que el juego libre sigue siendo algo vital para la salud humana y la creatividad. Contrariamente a la idea de que el juego debe servir como distracción o consiste principalmente en deportes organizados.

Desde mi punto de vista no cabe duda de que tenemos que proporcionar a los niños y niñas el equilibrio ”De Tres” como ocurre en Creciendo Sapiens– de los que llevo unas semanas fascinado, y sino, asumir el riesgo y las consecuencias no deseadas si no lo hacemos. Todo esto trata de pegar un cambio en la educación de nuestros más pequeños/as, para que el juego autoiniciado alimente la la curiosidad, imaginación y creatividad del niño/a, ya que estas habilidades son como los músculos, si no los usas, no las desarrollas. Y como estas habilidades se desarrollan con la edad, es importante alentarlos con desafíos apropiados para su edad. Desarrollando juego, el amor y el trabajo en conjunto.

El equilibrio ‘De Tres’ como explico en en las formaciones de psicomotricidad es el siguiente:

Jugar:
El paseo lúdico aparece cuando los niño/as intentan adaptar el mundo físico a sus necesidades. A los pocos meses, un bebé transforma cada objeto que puede ser agarrado en uno que puede ser chupado. Para cuando los niños/as se convierten en preescolares, comienzan a crear asociaciones juguetonas entre objetos, que es lo que hace un niño de cuatro años, por ejemplo, cuando juega con la comida. Para los niños/as en edad escolar, el juego pronto se convierte más en hacer y romper reglas, y como adultos, podemos guiar esas reglas rotas. Debemos romper las reglas continuamente, romper el status quo social para evolucionar, y como adultos, debemos tener esa responsabilidad para incomodar a quienes quieren controlarnos, la vida es un juego, nunca os retiréis.

Amor:
El amor es nuestra necesidad de expresar nuestros deseos, sentimientos y emociones. Y nos lleva un tiempo para resolverlo, para darnos cuenta de que el amor consiste en algo más que algo que te gusta. Un bebé llora para expresar todo, desde la alegría hasta la infelicidad. Los niños/as preescolares centran su amor principalmente en ellos mismos/as. Pregúntales lo que piden por reyes por ejemplo, y los más pequeños/as te dirán juguetes para sí mismo. A esta edad, no les gusta compartir, no porque sean egoístas en la forma en que los adultos entienden la palabra sino porque sienten que el juguete sigue siendo parte de ellos. Una vez que llegan a la edad escolar, los niños/as generalmente se vuelven más sociales en sus expresiones de amor y preocupación hacia el resto. Es ahí cuando hay que enseñarle que en la diversidad está la riqueza, en todos los aspectos de la vida, está en nosotros cuidar de los más pequeños/as en el sentido de hacerles ver que su preocupación formará parte del su núcleo social, que gracias a ello será mejor persona y empatizará más con el resto, muchas personas así, de mayores, son los que cambian el mundo a mejor.

Trabajo:
En el trabajo adaptamos nuestro propio comportamiento a las exigencias de nuestro entorno físico, social y medio ambiente. Los niños/as que empiezan a caminar aprenden a comer con una cuchara en lugar de con los dedos al mismo tiempo, están aprendiendo la habilidad de encajar en su entorno, tanto físicamente como socialmente. Están aprendiendo a adaptarse, están aprendiendo a trabajar. Por ejemplo, la rápida adquisición del lenguaje por parte del niño/a en edad preescolar constituye la más impresionante de esta adaptación social ya que se les requiere lo más comunicativos posible en el mínimo tiempo posible, el ser introvertido (que no tímido) está contemplado como algo de ”retrasados”.

En la escuela primaria, cuando los niños se turnan y aceptan la autoridad no parental (paso muy importante) mientras desarrollan habilidades motrices con tales herramientas como pinceles, pelotas y libros, el trabajo asume la forma de aprendizaje social. Reglas. Para el observador casual, puede ser difícil distinguir aquí entre trabajar y jugar porque la verdadera diferencia radica más en la intención que en la actuación: Cuando trabajamos, nos adaptamos a nuestro entorno; cuando jugamos, nos adaptamos a nuestro entorno.
Adaptamos nuestro mundo a nuestra imaginación.

Los adultos responden tan negativamente al juego porque lo definen como simplemente tener diversión y, por lo tanto, una pérdida de tiempo. Pero aunque el juego como ocio puede ser divertido, su valor como psíquico más importante son los tres impulsos esenciales que te otorga: el amor, el juego (como aprendizaje) y el trabajo. Hay que tener siempre en mente que el juego opera como algo más que un impulso creativo; también funciona como un modo fundamental de aprendizaje.

Muchos de nosotros/as podemos observar fácilmente los beneficios de integrar juego, amor y trabajar en casa, como veremos en Creciendo Sapiens. Durante los primeros años de sus vidas, los niños/as pequeños encuentran en una situación un sentido bastante literal al visitar un país extranjero por primera vez. Porque los niños/as lo hacen y no piensan en conceptos y categorías de adultos, se acercan a esta “nueva tierra” desde muchas perspectivas diferentes simultáneamente. Metafóricamente hablando, observan agua y arena, árboles y bosques, plantas y animales, la luna,
el sol, las estrellas, todo ello, como si a través de los ojos de un artista, o un naturalista, o un escritor/a, o un científico/a. Cuando ofrecemos a nuestros hijos/as oportunidades para explorar este nuevo y emocionante mundo en su propio tiempo y a su propio ritmo, abrimos una puerta de aprendizaje que no podrían encontrar en ningún otro lugar del mundo.

¿Por qué entrometerse en un momento en el que los niños están aprendiendo instintivamente con tal
alegría y entusiasmo? ¿Por qué apresurar a los bebés y a los niños preescolares y escolares a experiencias de aprendizaje lideradas por adultos?

Aunque el termino ”Viejoven” (que me encanta) esté de moda en adultos que se sienten más jóvenes, no se adapta al desarrollo de los niños/as, es un error intentar que sean adultos antes de tiempo.

Facilitando el crecimiento del juego, el amor y el trabajo los niños/as aprenden a través del juego, aunque su capacidad de aprendizaje se vea muchas veces limitada por su su situación social, su estado emocional y su condición física e intelectual. Sin embargo, lo mejor que podemos hacer es asegurar el crecimiento saludable de un niño/a, independientemente de estas condiciones, apoyando y fomentando el aprendizaje autoiniciado del niño en actividades, movimientos, saltos, volteretas, sentadillas y un largo, etc.

Así que: ¡A lavarse los dientes en sentadilla!

Deseando ver a más mamás y papás con esas ganas de que sus hijos crezcan lo más ricos posibles

¡Buen fin de semana!.

Creando Psicomotricidad: Afección herencial, influencial y modos de comportamiento motrices (Parte 1)

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Hay que entender que los problemas no estan ahí, los problemas los creamos nosotros/as.


El ser humano camina sobre sus dos piernas. No hay nada nuevo en esto, y tendemos a darlo por sentado. Pero entonces, dar por sentado las cosas puede ser una forma muy engañosa de verlas. Supongamos que hiciéramos algunas preguntas sobre tales hechos, especialmente sobre hechos que han estado abiertos ante nosotros durante siglos. No tenemos ninguna razón para dar por sentado el andar erguido: no nacimos para caminar, tuvimos que aprenderlo. Si eres observador/a y miras a la gente en la calle, verás que ninguno de ellos camina como los demás. ¿Será que sus cuerpos son muy diferentes? ¿O que han aprendido a caminar de maneras diferentes? ¿O que, con el paso del tiempo, cada uno ha desarrollado una forma de moverse por su cuenta? Dicho de otro modo: ¿hasta qué punto estamos formados por la herencia, por influencias circunstanciales o por modos de comportamiento autoimpuestos?

Probemos con otra pregunta primero: ¿Cuál es la ventaja del transporte vertical? A veces se asumía que el hombre, al no necesitar sus manos para la locomoción, era capaz de utilizarlas para convertirse en un ser humano. Pero los simios, las ardillas, los canguros, los osos y otros animales a veces también caminan erguidos y usan sus patas delanteras para algo más que caminar, correr o saltar. Así que todo lo que podemos decir sobre esto por el momento es que el hombre usa sus manos de una manera específicamente humana, es decir: podemos describir cómo las usa, pero no podemos decir por qué.

Las manos no nos llevarán a ninguna parte ahora mismo; así que volvamos a la postura erguida.  Cuanto menor es el momento de inercia, menor es la energía necesaria para poner en movimiento el cuerpo. Y el momento de inercia aumenta muy rápidamente con la distancia del eje de rotación. Comparando el cuerpo humano con el de otros animales, encontramos que el momento de inercia alrededor del eje vertical (pasando por el centro de gravedad) es muy pequeño. De ello se deduce que el cuerpo humano es el más cercano a un marco ideal diseñado para el movimiento y el menos adecuado para permanecer inmóvil.

El pequeño momento de inercia es el resultado del apilamiento casi cilíndrico de la pelvis, el tronco y la cabeza, verticalmente, uno encima del otro, que al mismo tiempo lleva el centro de gravedad del cuerpo al nivel más alto posible compatible con su estructura, y por lo tanto se obtiene un equilibrio inestable. Es este precario e inestable equilibrio -y sus desviaciones- el que rige todo comportamiento humano. El movimiento horizontal desde la posición de equilibrio en cualquier dirección implica poco gasto de energía o trabajo. Restaurar el equilibrio cuando se perturba requiere el mismo pequeño gasto de energía que el anterior. En el equilibrio inestable, con el centro de gravedad lo más alto posible, la energía potencial es máxima. No es necesario el suministro de energía de ninguna otra fuente para cambiar la posición. De este modo, el cuerpo está siempre listo para el movimiento a corto plazo sin prácticamente ningún gasto de energía, e incluso este mínimo se obtiene de su energía potencial. En este sentido, es más móvil que el cuerpo de cualquier otro animal, que puede ser más rápido en una dirección en particular pero no tiene la libertad de movimiento completa del hombre.

Ahora, la postura erguida es una cualidad biológica del cuerpo humano, y no debe haber sensación de hacer, sostener, o de cualquier esfuerzo en absoluto. La postura real es siempre el resultado de lo que el se haría gracias a los mecanismos inherentes, y de lo que hemos aprendido a hacer ajustándonos a nuestro entorno físico y social. Mucho de lo que hemos aprendido va en detrimento del sistema, ya que se ha aprendido bajo la presión del afecto o el estrés de las dificultades, mientras que la dependencia inmediata de los demás distorsionó nuestras necesidades reales.

Parece extraño que se solo se hablen de ejercicios como si de caramelos fuesen y no de la gravedad que soportamos por nosotros mismos, y es que en nosotros (como todo en el mundo) vivimos en un campo de gravedad y estamos sujetos a él. Como habréis notado, he estado considerando aquí el cuerpo humano en su relación con la gravedad. Es habitual comenzar el estudio de la mecánica con estática, considerada más simple o elemental que la dinámica. Curiosamente, en el ser humano el movimiento se logra más fácil y antes que la inmovilidad: un niño/a comienza a dar tumbos hacia delante mucho antes de que pueda permanecer inmóvil sin apoyo; los años pasan antes de que pueda permanecer de pie sobre una pierna, y muchos adultos nunca alcanzan la perfección estática para poder permanecer de pie sobre una sola pierna durante mucho tiempo, especialmente con los ojos cerrados, aunque pueden hacer todo tipo de movimientos. Nótese que caminamos, nos sentamos, o nos tumbamos cuando queremos pensar: pocas personas encontrarán que el estar paradas conduce al pensamiento. También nos acostamos cuando estamos cansados, o enfermos, o en el psiquiatra. Ahora, el 90% de nuestro sistema nervioso se mantiene ocupado regulando nuestro comportamiento en relación con la gravedad; por lo tanto, se alivia más cuando se libera de esta inmensa actividad de oponerse, y a pesar de la atracción gravitatoria -en otras palabras: cuando estamos acostados.

Voy a resumir por el momento: El cuerpo humano está construido de tal manera que puede resistir la gravedad sin ningún esfuerzo, y puede moverse en el campo de la gravedad con casi ningún gasto de energía. Se han elaborado y establecido normas de postura y movimiento correctos, teniendo en cuenta las diferencias individuales. Debido a tales diferencias, cualquier desviación del comportamiento correcto no debe ser interpretada, al menos no inicialmente; puede ser notada y corregida. Corrección o, preferiblemente: “La “mejora” es un proceso de aprendizaje, es decir, de formación de nuevas respuestas funcionalmente más adecuadas. Una cuestión de saber hacer, si quieres. Pero para entender lo que sabes, tienes que sentirlo también. Y esto no es sólo un comentario gramatical sobre “comprensión”.

En la psicomotricidad observo como el tratamiento psiquiátrico logra un efecto duradero sólo si la mejora va acompañada de algún cambio en el cuerpo.

Analizando, encuentro que las perturbaciones emocionales o mentales, así como los delitos/errores menores funcionales del cuerpo, se deben al funcionamiento perturbado o resentido de nuestro sistema nervioso. Por lo tanto, del mismo modo que el tratamiento mental puede producir un cambio en el organismo, a la inversa, la mejora de la conducta corporal también produce cambios en la mente. En consecuencia, casi todo lo que llamamos “enfermedad” debe responder al tratamiento, ya sea a través de la psique o a través del cuerpo por igual. Si has perdido una extremidad, no se te puede hacer crecer una nueva; pero se te puede ayudar a enseñarte a ti mismo a usar la extremidad restante más eficazmente de lo que la habías utilizado previamente al accidente. La línea más allá de la cual el daño se vuelve irreparable depende de la persona involucrada, y de la habilidad y sabiduría del maestro/a. Esto es mucho más de lo que parece.

El comportamiento en relación con la gravedad tiene la ventaja de que puede observarse y medirse. Cualquiera puede ser consciente de ello y aprender a mejorarlo. Un estándar ideal puede deducirse de la estructura del cuerpo y de su mecánica, y utilizarse como hipótesis de trabajo; pero las desviaciones de este estándar no deben considerarse a priori como síntomas de enfermedad. Históricamente hablando, la Medicina es una ciencia curativa: vamos a ver a nuestro médico cuando nos sentimos menos bien de lo habitual, y esperamos de él que nos devuelva nuestra forma habitual de sentirnos nosotros mismos. Pero parecemos incapaces de sentir perturbaciones que, para nosotros, se han vuelto habituales. La postura erguida, por ejemplo, debería ser reflexiva y no necesitar trabajo de los músculos voluntarios, y en la postura correcta la reacción elástica del esqueleto lleva la compresión a cero.  Ahora bien, lo que comúnmente llamamos “enfermedad” suele ir precedido y acompañado, y a veces incluso seguido, por alguna de esas faltas o desviaciones. Pero desde este punto de vista, hasta la interpretación de cualquier desviación como una “enfermedad”, deberíamos ante todo saber qué significa exactamente “enfermedad”. Y no creo que la Medicina haya encontrado hasta ahora criterios suficientemente exactos para definir “enfermedad” y “salud”. Por eso parece preferible hablar aquí más bien de desviaciones: Las desviaciones son signos de un delito menor funcional. Se vuelven habituales y eventualmente conducen a la enfermedad, al reducir la resistencia incluso a las enfermedades infecciosas, o mejor dicho, a la propensión a contraerlas. Se suele hablar de “enfermedad” cuando las desviaciones son grandes en grado y pequeñas en número; pero también pueden ser numerosas, y pequeñas en grado. Las quejas de la vejez se pueden deducir de los años anteriores: conducen a algunos de los problemas que a veces se enumeran bajo el epígrafe de reumatismo, a problemas de descalcificación, escoliosis, cifosis, ciática, asma, artritis, artrosis, etc., todos los cuales se pueden prevenir o remediar aprendiendo a corregir las desviaciones. La vejez, por ejemplo, comienza con la restricción autoimpuesta de formar nuevos patrones corporales. En primer lugar, se seleccionan actitudes y posturas que se ajustan a la dignidad de la posición, y por lo tanto se rechazan acciones que pronto se vuelven imposibles. Basta con examinar el hecho de sentarse en el suelo y saltar, para darse cuenta de lo importante que es este factor de rechazo en el envejecimiento de una persona. Su reanudación y reintegración en el uso normal tiene un marcado efecto rejuvenecedor no sólo sobre la mecánica del cuerpo, sino sobre la personalidad en su conjunto. Aparte de las deficiencias heredadas y los daños sufridos en el pasado, podríamos decir que todo el mundo está potencialmente en perfecto estado de salud, pero no sabe cómo lograrlo.

No tenemos forma de seguir directamente los procesos en nuestro sistema nervioso central. Podemos darnos cuenta de tales procesos sólo en la medida en que nuestra vista, nuestro aparato de habla, nuestro rostro y el resto de nuestro cuerpo nos lo adviertan. Esto es lo que queremos decir con conciencia. Lo mismo ocurre con todas las percepciones, sentimientos y pensamientos de los sentidos: mientras no se hagan sentir por la movilización de nuestras regiones motoras, permaneceremos inconscientes de ellas y, a todos los efectos, no existen para nosotros. Podemos ser conscientes de los cambios en nuestro bienestar o sentirnos incómodos, sin ser conscientes de los cambios fisiológicos subyacentes. Es decir, a menudo notamos los sentimientos, pero no lo que los causa. Lo resumiría de la siguiente manera: no puede haber percepción de los sentidos, ni emoción, ni pensamiento, y obviamente ningún movimiento sin que se manifieste en el comportamiento del cuerpo. En resumen, no podemos volvernos conscientes de un sentimiento o pensamiento antes de que sea expresado por una movilización motora, y por lo tanto no hay pensamiento o sentimiento mientras no haya una actitud corporal.

 

Creando Psicomotricidad: El juego como refugio humano

 

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Nuestras sociedades postmodernas han robado el juego natural de nuestras vidas, para ser reemplazadas, muy a menudo, con actividades reguladas y medicamentos que reducen la necesidad de jugar. La evidencia sugiere que si aprendemos a restaurar el poder del juego en la dieta educativa de nuestros niños/as preescolares, de una manera nueva y creativa, podríamos revertir dramáticamente la velocidad a la que el TDAH está proliferando. El juego real abre la posibilidad de utilizar todas nuestras herramientas emocionales y naturales para la construcción epigenética del cerebro social.

Los problemas de control de los impulsos pueden ser enormemente difíciles en la infancia, pero comprender las funciones del ‘juego de proceso primario’ anima a conceptualizar nuevas formas de facilitar la maduración pro-social / cerebro-mente, y por lo tanto reducir los problemas de control de los impulsos en los más pequeños/as hasta la etapa adulta. A pesar de los años de psiquiatría la mayoría de lo que se diagnostica como TDAH puede ser poco más que natural la variabilidad de la maduración cerebral que resulta en parte de factores genéticos y en parte de los entornos sociales que hemos creado. Aunque ahora se sabe que los niños/as con TDAH son anatómicamente (y por lo tanto funcionalmente) un poco cortos en tamaño* y velocidad* (alrededor del 5%) en sus funciones ejecutivas del lóbulo frontal, esto sólo se convierte en un problema social cuando los niños/as en esa distribución del tamaño del cerebro entren a la escuela. No son tan obedientes como los que tienen mejores funciones reguladoras de cerebro y mente. 

 Aunque hay problemas más serios con una pequeña minoría de niños/as, la mayoría diagnosticados con TDAH no tiene ningún trastorno cerebral clínicamente relevante. Muchos simplemente tienen problemas con conductas de cumplimiento social cuando sus impulsos de jugar se ven frustrados. De hecho, probablemente todos los niños podrían ser diagnosticados con TDAH en algún momento en su vida. Lo mismo se aplica a las ‘conductas de oposición’, se diagnostican cuando un niño/a pierde los estribos; discute normas preestablecidas a los adultos,  activamente se niega a cumplir con sus obligaciones, le molesta deliberadamente la gente, culpa a otros por su conducta, errores o mal comportamiento y un largo etc.

Obviamente, sería más deseable que las familias (y la sociedad) intervinieran con tales niños/as en las fases más tempranas y plásticas del desarrollo para maximizar la maduración de las regiones cerebrales frontales proporcionando las máximas oportunidades para socializar sus cerebros con otros, una especie de apareamiento mental, donde los cerebros con una velocidad de aprendizaje más lenta están operativos al 100% de otros con una velocidad más avanzada. Cuando los niños están cayendo en esto, cuanto antes se implementen las relaciones sociales positivas que promuevan la vida, mejor. Si se hace, puede que se tenga mucha menos necesidad de prescribir lo que llamo como ‘promoción de la atención’, medicamentos que mejoran el comportamiento, cuyo coste biológico a largo plazo de las funciones siguen estando insuficientemente caracterizadas. La sabiduría y lo más olvidado (el sentido común) dicta que todas las intervenciones naturales deben tener una oportunidad adecuada antes de recurrir a poderosos psicoestimulantes que tienen efectos a largo plazo sobre la plasticidad cerebral.

 Deben haber inversiones mucho mayores en investigación para determinar cómo el juego social y los psicoestimulantes influyen en la organización a largo plazo del cerebro. En mi trabajo sobre la neurobiología del juego sugiero que este importante don que tenemos de sumergirnos en la naturaleza, debe de ser la herramienta de proceso primario para ayudar a construir cerebros sociales. Ya que el uso crónico de psicoestimulantes puede abortar la capacidad del juego de estimular a los niños/as a unirse a las estructuras sociales en las que se encuentran. Si estos medicamentos bloquean los patrones de expresión génica estimulados por el juego dramático en la corteza, podríamos estar jugando a los dados con los niños/as de nuestra sociedad actual.

 – ¿Se han restringido los derechos lúdicos de los más pequeños/as? 

– ¿Puede una persona totalmente social desarrollarse plenamente si dejase de jugar en todos los aspectos de la vida?

– ¿El cerebro que emerge sin juego, permanecerá atrofiado socialmente de por vida? 

 Sin el juego, el ser no puede llegar a ser plenamente humano.

 Entonces, ¿dónde podríamos jugar en nuestro mundo, donde la naturaleza es la gran dueña de nuestra vida impulsiva y la mayoría de los niños están sobreprotegidos, echando raíces en la televisión; donde la mayoría tiene pocos compañeros/as de juegos bruscos, de volteretas (los deportes organizados y los videojuegos son una pálida imitación del verdadero juego); donde la mayoría de los padres, madres y docentes ni siquiera saben reconocer el profundo valor del juego real para sus hijos; donde muchos creen que tratar a los niños como pequeños adultos ayuda a crear cerebros sociales?

 Si las familias ya no pueden proporcionar tales lujos de la infancia, entonces tal vez deberían convertirse en responsables sociales para crear “sitios de juego” (lo que hasta finales de los 90 se llamaban parques, con tierra, piedras, árboles con bichos, columpios con ruedas de coche, etc) -lugares donde se combinan lo mejor del juego y la mejor educación emocional completa. Todos los niños/as podrían

convertirse en aprendices a lo largo de toda la vida, dando lugar a compromisos alegres con la vida y el aprendizaje que se convierten en hábitos internalizados, tal vez inoculando a los jóvenes contra la futura depresión. Desde mi punto de vista, una profunda maduración cerebral pro-social, bajo el control de programas de desarrollo epigenético con medicamentos, nunca podrá igualar el juego durante los años preescolares. De hecho, uno puede imaginar la epigénesis operando a nivel cultural y no sólo a nivel individual. Las políticas sociales puedes influir en cómo maduran los cerebros de nuestros jóvenes.

 Si los datos preliminares de los animales son una guía válida, un juego abundante facilitará la maduración de las habilidades inhibitorias corticales frontales que vienen a regular la conducta de los niños/as

en sus impulsos emocionales y es cuando los niños/as más aprovechan el juego pro-social, ya que es aquí, cuando antes y más intensamente se desarrollarán las inestimables funciones mentales: las preciosas habilidades mentales de los cerebros maduros. Las funciones ejecutivas del lóbulo frontal permiten a los niños/as, y de hecho a todos nosotros, inhibir la impulsividad, nos permite detenernos, mirar, escuchar y sentir. Estas habilidades inhibitorias promueven capacidades mejoradas para la auto-reacción, la imaginación, la empatía y la creatividad/juego. Tales indicaciones a largo plazo en el desarrollo del lóbulo frontal deberían durar una vida entera. 

 Si es así, para no dejar a ningún niño atrás, la primera clase del día en cada escuela, debería de ser de juego, y cada clase subsiguiente del día debería estar llena de energías lúdicas de aprendizaje.

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 Hice esta foto para NEVIDEN, mi primer libro del que pronto tendréis noticias.

Creando Psicomotricidad: El movimiento más primitivo

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Los primeros movimientos son los más primitivos y también los más básicos. Algo más diferenciado y complejo son las habilidades motoras que se desarrollan lentamente a través del aprendizaje y la experiencia, pero están siempre profundamente arraigadas en estos movimientos originarios.
 
¿Cuáles son los movimientos más primitivos?
Para la respuesta tendremos que mirar a las primeras etapas de desarrollo en el útero, cuando el feto comienza a moverse. Afortunadamente, a través de tecnología “ultrasonido 4-D HD”, hoy en día estos movimientos pueden ser algo que antes era imposible.
Los primeros movimientos ocurren de seis a siete semanas después de la fertilización, cuando el feto humano mide alrededor de 1cm de largo (como una tecla del ordenador para hacerte una gran idea) y se parece mucho a los embriones de peces, ranas, gatos y todos lo demás vertebrados en general.
 
En esta primera etapa aparecen contracciones de lado a lado similares a las que puede hacer una anguila para moverse de la cabeza a la cola. En esta etapa temprana, las contracciones son producidas por el desarrollo de los músculos vertebrales conectados entre sí de extremo a extremo y alrededor de una estructura larga y flexible en forma de varilla llamada notocordio.
Una red de neuronas en la médula espinal coordina de lado a lado los movimientos. La red neuronal, formada por motoneuronas, neuronas sensoriales, e interneuronas, están conectadas en un circuito que genera patrones de movimiento ondulatorios.
 
Entre las nueve y doce semanas en el útero, el feto humano tiene todas los elementos de la linea vertebral del adulto o “columna vertebral”. El notocordio es reemplazado por la cadena de huesos vertebrales, vértebras. Los músculos vertebrales ya no están unidos el uno al otro, sino que están unidos a los
huesos vertebrales. Con estos cambios anatómicos los músculos tiran de las vértebras, y un feto humano desarrolla nuevas formas de como doblarse hacia adelante, arquearse y girar. La ampliación del repertorio permanece bajo el control de la red neural en la columna vertebral y el cordón umbilical.
Aunque el embrión ya no ‘nada’ de lado a lado la red proporciona una interconexión funcional a todos los movimientos de la red, los músculos vertebrales y por lo tanto una cohesividad a todos los movimientos de la columna vertebral, en especial la descompresión para ir creando espacio entre vértebras y un movimiento de la columna global que en muchos casos determina el desarrollo adulto del feto.
Gracias a a esta red, toda la columna vertebral de un niño y adulto se integra automáticamente cuando se mueve. Mientras que el crecimiento
de los miembros y la ampliación de la cabeza hacen que el arco y la torsión sea menos obvio, la interconexión subyacente de la columna vertebral permanece siendo la base de todo movimiento en los vertebrados.
 
Por lo tanto, los primeros movimientos de un feto humano y la fundación de todos los movimientos futuros son los de la columna vertebral, no el de los miembros. En el embrión humano, la cabeza, el torso y las extremidades crecen y se diferencian en el transcurso de semanas y meses. Ellos
continúan agrandándose mucho después del nacimiento y eventualmente dominan al adulto de forma humana. Funcionalmente, las extremidades y la cabeza se pueden considerar como apéndices integrados en la columna vertebral.  Los primeros movimientos de las extremidades del feto son en su mayoría aleatorios. Aislando los movimientos de brazos y piernas se pueden observar a las ocho o nueve semanas, un tiempo después cuando el feto humano mide unos 3 centímetros.
 
Auto-Descompresión máxima de columna vertebral unilateral:
Un pequeño circuito de neuronas llamado un generador de patrones central (CPG – Vamos a pensar que es un ordenador) orquesta los grupos agonistas y antagonistas dentro de un solo miembro para producir sus movimientos. Los motoneurones dentro del circuito entran en contacto con los músculos individuales para activar los movimientos. Físicamente, las neuronas de la CPG están localizadas en la médula espinal, donde están en comunicación bidireccional con la red neuronal que controla la columna vertebral.
Los cuatro CPG de miembros que poseemos están además interconectados con un circuito más grande de cuatro ‘patas’. Este circuito especifica patrones de uso de las extremidades, como gatear, caminar y correr. Los patrones no necesitan ser enseñados. Sin embargo, para la locomotora que es nuestro cuerpo los patrones para ser útiles deben estar completamente integrados con los movimientos y con la función de la columna vertebral, así como con todos los músculos del cuerpo.
 
La adquisición de una coordinación madura sólo puede lograrse mediante la experiencia, experimentación y aprendizaje. La columna vertebral de un niño es el núcleo no sólo en la parte anatómica de la columna vertebral. En este sentido funciona también como el agente principal en la organización de la postura y movimiento. La red neuronal recibe las instrucciones básicas para acción del cerebro. Las instrucciones se entregan a través de tres caminos separados que llevan información diferente: Primero: ‘Por aquí es “Arriba.” Segundo: “Ve en esta dirección”. Y tercero: “Es hora de cambiar, o no”. Estas instrucciones fundamentales están cableadas y son las primitivas de actuación para todos los vertebrados. Son intrínsecos y no necesitan ser enseñados.
 
A medida que el bebé madura, aprende a incorporar y utilizar todo su potencial al servicio de sus necesidades. En el soporte de peso, por ejemplo, todas las piezas del cuerpo deben estar coordinadas. Los brazos y las piernas están ‘enganchadas’ para el propósito de que el niño logre eficazmente sus intenciones. La gravedad es un marco crítico para el aprendizaje, ya que su potente influencia permite que el niño sienta un impulso reflejo para mantener la cabeza en alto. La columna vertebral es la fuerza organizativa innata en la consecución de la cabeza, el torso y las extremidades en una acción tan compleja como arrastrarse con la cabeza en alto por delante del cuerpo (reptar).  El proceso de desarrollo tiene dirección, pero no está dirigido. Todos los bebés se enfrentan a los mismos retos y tienen la misma tarea: conseguir locomotarse y llevar a cabo las acciones necesarias para prosperar. Aunque todos los niños siguen un camino de desarrollo similar, cada uno de ellos alcanza los hitos comunes a través de sus esfuerzos individuales y medios.
 
Los niños/as se experimentan a sí mismos y a su entorno al explorar y moverse. Normalmente, son capaces de absorber la retroalimentación y utilizarla para organizarse mejor. Aprenden más despacio que la mayoría de los bebés de animales, ya que tienen la oportunidad y la tarea adicional de desarrollar una notable y refinada biblioteca de movimientos, a parte del cuidado extremo por parte de los padres.
 
El sistema nervioso de un niño/a está esperando que suceda una experiencia apropiada y de esta forma usar la retroalimentación sensorial para desarrollar al máximo su potencial. Con este fin, nos podemos centrar en los elementos dentro del bebé que están más cerca de las acciones de la columna vertebral, ayudando a que amplifique sus movimientos. Con la información apropiada, el niño puede descubrir efectivamente variaciones de movimientos y elegir entre ellos por lo tanto su desarrollo aumenta exponencialmente.
 
Auto-Descompresión máxima de columna vertebral en torsión unilateral:

Nota: Ambos videos se refieren a los dos movimientos primitivos que desarrollamos en el feto los seres humanos y vertebrados en general, los he aplicado y convertido en pequeños patrones de psicomotricidad para poder utilizarlos en niños/as y adultos/as. El resto, no se consideran movimientos primitivos como tal, incluso si os lo relacionan con la ”época primitiva”, paleolítico, etc. Hay que diferenciar entre lo primitivo que sucede en el cuerpo, y lo que quizá 20 años después pero hace millones de años hacía el ser humano en su vida diaria.

Creando Psicomotricidad: PikeLine y Dislexia

Hola a todos/as,

Hoy viene algo muy interesante y podemos encontrarlo en nuestro entorno más inmediato.
Para muchos de nosotros/as, la lectura es tan automática como la respiración. Pero para las millones de personas con dislexia, la lectura es una tarea difícil que plantea constantes desafíos académicos y emocionales. Para simular la experiencia de leer con dislexia, tratad de usar esta clave para descifrar la siguiente frase codificada.

a=/z/ b=/y/ c=/x/ d=/w/ e=/v/ f=/u/ g=/t/ h=/s/ i=/r/ j=/q/ k=/p/ l=/o/ m=/n/ n=/m/ o=/l/ p=/k/ q=/j/ r=/i/ s=/h/ t=/g/ u=/f/ v=/e/ w=/d/ x=/c/ y=/b/ z=/a/

zkrvmwvi xlm wrhovcrz vh vqvixrxrl

Lo que acabas de hacer es volver a aprender a leer. Has tomado símbolos y los has conectado con nuevos sonidos del habla. Hasta que esas conexiones sean automáticas, el proceso de lectura será laborioso y agotador. Ahora imagina leer así, cada palabra que encuentres durante todo el día. Esto es lo que pueden sentir las personas con esta capacidad diferente.

Aunque la concienciación sobre la dislexia está creciendo a nivel mundial debido a las campañas de asociaciones como Decoding Dyslexia y organizaciones nacionales como FEDIS y DISFAM, muchos educadores/as todavía no están familiarizados con lo que es la dislexia y cómo acomodarla en el salón de clases.

Básicamente, esto es lo que sabemos: La dislexia es común y afecta entre el 5 y el 17 por ciento de las personas. Para mi, es el resultado de uno de los desafíos de procesamiento del lenguaje a los que se enfrenta el cerebro en el área de la nomenclatura automatizada rápida (RAN), la memoria de trabajo y el procesamiento fonológico y/o auditivo. La dislexia es hereditaria, a menudo transmitida de padres o abuelos que han tenido problemas con ella y ocurre dislexia ocurre en un espectro, por lo que algunas personas pueden volar por debajo del radar con un caso leve mientras que otras están profundamente impregnadas.

La dislexia puede ocurrir de manera comórbida con otras dificultades de aprendizaje como la disgrafía, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad, la dispraxia y/o la discalculia. Y algo que hay que tener clarísimo, no está ligada a la inteligencia, no porque sientas que alguien te hable ‘’raro’’ o diferente a ti hay que calificarlo de ‘’retrasado’’ en una sociedad repleta de personas capaces incapaces de empatizar.


El vídeo de hoy representa un trabajo lineal que elaboré para Creando Psicomotricidad que, en conjunto con la coordinación, el equilibrio y la elasticidad de la presencia, presenta un trabajo motriz excelente para aplicar a todo tipo de personas, pero en especial a personas que podemos ver y sentir una descoordinación severa por fallo neurológico, el trabajo motriz para una persona con algún tipo de síntoma como los que he hablado anteriormente es una de las grandes ayudas a tener en cuenta, ya que las lineas son infinitas igual que las palabras que leen y aprenden.

Tener un aprendizaje basado en el reaprendizaje de lo cotidiano puede resultar completamente exahustivo para la persona si no se le aplica mediante otros medios motrices la capacidad de moverse/recordar/trasmitir simultáneamente. Es por ello por lo que esta pequeña secuencia lineal ayuda a enfatizar en todos esos reaprendizajes que parecen no encajar en muchos sentidos. Sin contar por supuesto, los grandes beneficios del trabajo psicomotriz que realizas.

Secuencia:

– Standing (on toes)
– Standing Handstand Position (on toes)
– Pike Standing (on toes)
– Angry Cat down to Fwd roll (arm out)
– Hollow Body (3 sec)
– Seated Pike (3sec)
– Pike Hold (5sec)
– Bwd through Hands
– Pike Standing (on toes)
– Standing Handstand Position (on toes)
– Standing (on toes)

Espero que la disfrutéis, hay todo un mundo muy importante y que pasamos por alto tras estas pequeñas cosas. La semana que viene más y mejor. Si quieres aprender más, entra en el apartado ‘Formaciones’.

¡Buen final de semana!

Creando Psicomotricidad: Jugar a volar

Hay ocasiones, que tenemos que dejar volar a nuestro -Yo- más pequeño/a, hasta en el sentido más literal. Una de las claves para la mejora de la seguridad en los niños/as es jugar con las emociones y hacerles sentir capaces de todo lo que se propongan, con mucha o poca ayuda pero hacerles sentir libres, esa palabra tan bonita y tan castigada. La pasión de muchos/as de nosotros durante la infancia y quizá toda nuestra vida, es volar. Y para ello, hay formas de crear movimientos y emociones de manera segura jugando.

El juego consiste en estar abierto a nuevas experiencias. Se trata de imaginar, de un espíritu de fantasía, de explorar posibilidades. Instintivamente te fijas en los animales, y sacas uno de tus reflejos más primarios en el que expresas esa libertad, esa llamada sin necesidad de decir una palabra, simplemente gritas y mucho. Puedes imaginar que vuelas como un pájaro o nadas tan rápido como un delfín. Al final, la gran diferencia en la sociedad de hoy día es que los mayores quieren hacer que son animales, pero cuando son niños/as, se sienten animales, va por dentro, se sienten más fuertes y se lo creen. Hay una gran diferencia entre el Training hype molón que te venden, que es hacer el animal, a imaginarte que eres tú el animal.

Incluso si los niños/as no pueden estar regularmente en un ambiente natural, una de las maneras más accesibles para que los niños/as contacten con la naturaleza es a través de los animales. Estos tienen un atractivo especial para los niños/as que les encanta fingir ser un animal, imitar los movimientos y sonidos de los animales, jugar con mascotas y abrazarlas, ir a zoológicos y granjas… aun recuerdo mi granja escuela. Todos estos encuentros mejoran la autoconciencia y el sentido del cuerpo.
El niño/a que se hace pasar por una tortuga, por ejemplo, sabe que no es una tortuga , pero esto fomenta la conciencia de su propio cuerpo y de cómo se diferencian de los animales. Sin embargo, al mismo tiempo, el niño no sólo está pensando en una tortuga, sino que más bien se está convirtiendo en la tortuga de una manera fundamentalmente encarnada, poniéndose a cuatro patas, cubriéndose el cuerpo, estirando y contrayendo el cuello, los brazos, las piernas, etc.

A todos nos vendría bien una dosis de ser más parecidos a los niños/as para mejorar el sentido de nuestro cuerpo y el bienestar posterior. Aunque nuestra percepción de las responsabilidades como adultos puede no permitir tal indulgencia, esto es algo que hay que cambiar entre todos en la sociedad. Sin embargo, en nuestro afán por entrenar y educar a los niños, no les quitamos la oportunidad de sentir y de moverse, de jugar y de usar sus cuerpos de manera creativa e inspiradora. Entonces, ¿por qué sí en los adultos?

ResetMovement: Simiosidad y cultura del miedo

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Hace unos años, en la tarde de un día lluvioso, fui al zoológico de Madrid. El lugar estaba muy tranquilo, excepto por los sonidos exóticos que llegaban a través de los árboles a lo largo de los senderos que conectaban los diversos recintos de animales. Yo creo que sentíamos que los cuatro ‘’gatos’’ que estábamos, éramos los únicos humanos allí.

A mi me encantan los chimpancés y fui directo a verlos. Sólo escasos centímetros separa el área humana de los simios, y cuando llegué allí uno de los chimpancés, una hembra de mediana edad, tenía la frente contra el plexiglás, mirando hacia afuera con sus brillantes y anchos ojos. Por supuesto, también puse la cabeza contra el cristal y nos miramos fijamente a los ojos durante un buen par de minutos, con la cara a un centímetro de distancia. Parecía tan cautivada y encantada como yo. El pelo de la nuca se me eriza incluso ahora que lo recuerdo.

Por supuesto, en ese momento pensé lo obvio: ¡Oh, qué humana es! Pero aún más conmovedor fue lo contrario: ¡Oh, qué simio soy! Lo había olvidado por completo. Esa misma mañana había ido a pagar el impuesto de circulación del coche.

Nos dimos cuenta de que en el otro extremo del recinto otro chimpancé – un joven adulto macho – se estaba volviendo loco. Parecía estar jugando, pero imitaba salvajemente algo agresivo, arrojando los brazos hacia arriba y hacia abajo, pisoteando, arrojando enormes montones de heno al aire y sobre su propia cabeza. Me impresionó el poder y la facilidad de sus movimientos. Parecían aleatorios, pero no eran un desastre. En ese sentido me recordaban el grano en madera o el patrón de las nubes; los antiguos chinos lo llamaban li, el orden profundo de las cosas que se encuentran en la esencia del mundo natural.

Como me encantaba la ‘’simiosidad’’ del mono, me di cuenta entonces de que realmente empecé a alterarme. Podía sentir dentro de mi cuerpo un cierto antojo: un antojo de irme precisamente a la mierda. Era una energía que burbujeaba en mi corazón y en mis brazos y piernas. Quería pisotear y sacudirme salvajemente, tal vez una expresión de agresión, pero una expresión juguetona, en última instancia en ese momento inofensiva; una expresión sobre todo de mi vida, de mi poder. Y tan pronto como me di cuenta de esa unidad me di cuenta de una superposición perfectamente compensatoria que decía: “¡Para!” Fue la voz de mi superego, mi señor psíquico, la voz de No debes/No debes que me ordenó permanecer en mi carril, ser una persona civilizada, y mantener mi cuerpo compuesto y quieto.

En el punto de contacto -el punto de choque- de estas dos fuerzas pude sentir una gran tensión, una frustración somática, una forma particular de ansiedad; y en ese momento pude sentir lo difícil que era ser una persona moderna, cuánto esfuerzo inconsciente se requería para permanecer tan civilizada, para escuchar tan constantemente esta invención más bien moderna de la compostura en todo momento.

Abundan las pruebas de esta frustración. Vemos lo que sucede cuando nos volvemos más anónimos y nos sentimos menos atados a un sentido construido de responsabilidad y miedo a la repercusión social. Mira la furia al volante aparente en nuestras carreteras, o el grado de maldad que tan a menudo surge en redes sociales. Estos son lugares donde muy comúnmente la gente se quita la brida de la civilización y se vuelven más bien primitivos.

O piensa en las millones de personas que consideran a ‘’MarainoR.’’ como una figura heroica (si lo escribo textual me borran la entrada, terrorismo y esas cosas). Se han utilizado muchas lentes diferentes para entender este fenómeno, y estando allí fuera del recinto de los chimpancés, sentí que me había tropezado con otra. Gobernaba (y gobierna) un hombre que poseía la ‘’hoja de oro’’ de la ascensión civilizada, y sin embargo había descubierto una manera de actuar como un animal y salirse con la suya. Podía decir lo que quisiera o a quien quisiera; podía expresar su inutilidad sin necesidad de racionalidad ni miedo a la repercusión social. De alguna manera había encontrado una forma de librarse del yugo de la civilización, mientras que de alguna manera seguía ganando el juego de la misma.

El apoyo a MarainoR. (parece un nombre de la cultura Trap) de manera común y persuasiva se ha entendido en parte como el resultado del choque de culturas, la reacción de la España profunda contra una España dormida. Sin embargo, en el zoológico, vi que el apoyo de MaraninoR. surgía no sólo de un choque de culturas, sino también de nuestros impulsos primarios.

En ese sentido, la política de nuestro tiempo es una expresión del dilema intrapersonal que veo todos los días: ¿qué hago con mis impulsos primarios? ¿Qué hago con las partes de mí mismo que son agresivas, destructivas, lujuriosas, egoístas, que buscan el placer? ¿Cómo encajan estas partes en las exigencias que me imponen mis relaciones civilizadas? ¿Mi papel en el mundo? ¿Mi sentido de mí mismo como una persona decente?

Encuentro que muchas personas están plagadas de – y torturadas por – una noción bastante distorsionada de lo que implica ser una persona decente. ¿Hasta dónde debe llegar nuestra bondad río arriba? Es decir, ¿es suficiente con comportarse decentemente? ¿O también debemos ser decentes en nuestros pensamientos e impulsos?

Yo afirmaría que, como primates, nuestra decencia no puede ir tan lejos río arriba. Es decir, por definición de lo que es ser un homo sapiens, contenemos dentro de nosotros impulsos naturales y saludables que no tienen nada que ver con ser patrocinadores amorosos de la armonía perpetua. Así como hemos evolucionado para afiliarnos estrechamente, para proteger, amar y cooperar, también tenemos impulsos que han sido naturalmente seleccionados a lo largo de los eones por sus poderes para promover agresivamente el interés y la necesidad del yo. En una persona sana, estos impulsos pueden sentirse con bastante fuerza.

Si vamos a ser participantes eficaces en esta experiencia social, haríamos bien en hacer espacio para los impulsos primarios que son parte integrante del organismo humano. ¿De qué otra manera puede nuestro yo consciente y maduro estar plenamente capacitado para elegir cómo nos comportaremos ante todos nuestros impulsos? No soy el primer profesor en notar la clara correlación entre la represión de los impulsos y la tendencia a actuar destructivamente. Sin embargo, la advertencia implícita o explícita de erradicar nuestros impulsos primarios proviene de muchos rincones de nuestra actual cultura de autoayuda. Cualquiera que haya asistido a una clase de cierto yoga o a una charla de dharma budista probablemente escuchará el mandato de “avanzar hacia la luz”, no sólo en el trato que nos damos los unos a los otros, sino también en el fondo de nuestros corazones. Y aunque estoy de acuerdo en que podemos cultivar la experiencia interna del amor a través de tales prácticas, ese amor siempre y para siempre se sentará junto a otro aspecto de lo que es ser una persona, un aspecto animal inextricablemente entretejido en lo que somos y no como el impulso que necesitamos liberar huyendo en gran parte del estoicismo.

¡Buen fin de semana!