Creando Psicomotricidad: Esta vez, Creciendo Sapiens.

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Nuestros más pequeños/as están siendo atacados por algunos políticos y padres/madres orientados a la consecución de objetivos (un sistema globalizado – una cultura estancada). El juego está considerado superfluo por el ministerio de educación y los maestros/as a menudo están orientados hacia una dirección conservadora sin darse cuenta de que el juego libre sigue siendo algo vital para la salud humana y la creatividad. Contrariamente a la idea de que el juego debe servir como distracción o consiste principalmente en deportes organizados.

Desde mi punto de vista no cabe duda de que tenemos que proporcionar a los niños y niñas el equilibrio ”De Tres” como ocurre en Creciendo Sapiens– de los que llevo unas semanas fascinado, y sino, asumir el riesgo y las consecuencias no deseadas si no lo hacemos. Todo esto trata de pegar un cambio en la educación de nuestros más pequeños/as, para que el juego autoiniciado alimente la la curiosidad, imaginación y creatividad del niño/a, ya que estas habilidades son como los músculos, si no los usas, no las desarrollas. Y como estas habilidades se desarrollan con la edad, es importante alentarlos con desafíos apropiados para su edad. Desarrollando juego, el amor y el trabajo en conjunto.

El equilibrio ‘De Tres’ como explico en en las formaciones de psicomotricidad es el siguiente:

Jugar:
El paseo lúdico aparece cuando los niño/as intentan adaptar el mundo físico a sus necesidades. A los pocos meses, un bebé transforma cada objeto que puede ser agarrado en uno que puede ser chupado. Para cuando los niños/as se convierten en preescolares, comienzan a crear asociaciones juguetonas entre objetos, que es lo que hace un niño de cuatro años, por ejemplo, cuando juega con la comida. Para los niños/as en edad escolar, el juego pronto se convierte más en hacer y romper reglas, y como adultos, podemos guiar esas reglas rotas. Debemos romper las reglas continuamente, romper el status quo social para evolucionar, y como adultos, debemos tener esa responsabilidad para incomodar a quienes quieren controlarnos, la vida es un juego, nunca os retiréis.

Amor:
El amor es nuestra necesidad de expresar nuestros deseos, sentimientos y emociones. Y nos lleva un tiempo para resolverlo, para darnos cuenta de que el amor consiste en algo más que algo que te gusta. Un bebé llora para expresar todo, desde la alegría hasta la infelicidad. Los niños/as preescolares centran su amor principalmente en ellos mismos/as. Pregúntales lo que piden por reyes por ejemplo, y los más pequeños/as te dirán juguetes para sí mismo. A esta edad, no les gusta compartir, no porque sean egoístas en la forma en que los adultos entienden la palabra sino porque sienten que el juguete sigue siendo parte de ellos. Una vez que llegan a la edad escolar, los niños/as generalmente se vuelven más sociales en sus expresiones de amor y preocupación hacia el resto. Es ahí cuando hay que enseñarle que en la diversidad está la riqueza, en todos los aspectos de la vida, está en nosotros cuidar de los más pequeños/as en el sentido de hacerles ver que su preocupación formará parte del su núcleo social, que gracias a ello será mejor persona y empatizará más con el resto, muchas personas así, de mayores, son los que cambian el mundo a mejor.

Trabajo:
En el trabajo adaptamos nuestro propio comportamiento a las exigencias de nuestro entorno físico, social y medio ambiente. Los niños/as que empiezan a caminar aprenden a comer con una cuchara en lugar de con los dedos al mismo tiempo, están aprendiendo la habilidad de encajar en su entorno, tanto físicamente como socialmente. Están aprendiendo a adaptarse, están aprendiendo a trabajar. Por ejemplo, la rápida adquisición del lenguaje por parte del niño/a en edad preescolar constituye la más impresionante de esta adaptación social ya que se les requiere lo más comunicativos posible en el mínimo tiempo posible, el ser introvertido (que no tímido) está contemplado como algo de ”retrasados”.

En la escuela primaria, cuando los niños se turnan y aceptan la autoridad no parental (paso muy importante) mientras desarrollan habilidades motrices con tales herramientas como pinceles, pelotas y libros, el trabajo asume la forma de aprendizaje social. Reglas. Para el observador casual, puede ser difícil distinguir aquí entre trabajar y jugar porque la verdadera diferencia radica más en la intención que en la actuación: Cuando trabajamos, nos adaptamos a nuestro entorno; cuando jugamos, nos adaptamos a nuestro entorno.
Adaptamos nuestro mundo a nuestra imaginación.

Los adultos responden tan negativamente al juego porque lo definen como simplemente tener diversión y, por lo tanto, una pérdida de tiempo. Pero aunque el juego como ocio puede ser divertido, su valor como psíquico más importante son los tres impulsos esenciales que te otorga: el amor, el juego (como aprendizaje) y el trabajo. Hay que tener siempre en mente que el juego opera como algo más que un impulso creativo; también funciona como un modo fundamental de aprendizaje.

Muchos de nosotros/as podemos observar fácilmente los beneficios de integrar juego, amor y trabajar en casa, como veremos en Creciendo Sapiens. Durante los primeros años de sus vidas, los niños/as pequeños encuentran en una situación un sentido bastante literal al visitar un país extranjero por primera vez. Porque los niños/as lo hacen y no piensan en conceptos y categorías de adultos, se acercan a esta “nueva tierra” desde muchas perspectivas diferentes simultáneamente. Metafóricamente hablando, observan agua y arena, árboles y bosques, plantas y animales, la luna,
el sol, las estrellas, todo ello, como si a través de los ojos de un artista, o un naturalista, o un escritor/a, o un científico/a. Cuando ofrecemos a nuestros hijos/as oportunidades para explorar este nuevo y emocionante mundo en su propio tiempo y a su propio ritmo, abrimos una puerta de aprendizaje que no podrían encontrar en ningún otro lugar del mundo.

¿Por qué entrometerse en un momento en el que los niños están aprendiendo instintivamente con tal
alegría y entusiasmo? ¿Por qué apresurar a los bebés y a los niños preescolares y escolares a experiencias de aprendizaje lideradas por adultos?

Aunque el termino ”Viejoven” (que me encanta) esté de moda en adultos que se sienten más jóvenes, no se adapta al desarrollo de los niños/as, es un error intentar que sean adultos antes de tiempo.

Facilitando el crecimiento del juego, el amor y el trabajo los niños/as aprenden a través del juego, aunque su capacidad de aprendizaje se vea muchas veces limitada por su su situación social, su estado emocional y su condición física e intelectual. Sin embargo, lo mejor que podemos hacer es asegurar el crecimiento saludable de un niño/a, independientemente de estas condiciones, apoyando y fomentando el aprendizaje autoiniciado del niño en actividades, movimientos, saltos, volteretas, sentadillas y un largo, etc.

Así que: ¡A lavarse los dientes en sentadilla!

Deseando ver a más mamás y papás con esas ganas de que sus hijos crezcan lo más ricos posibles

¡Buen fin de semana!.