Creando Psicomotricidad: El movimiento más primitivo

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Los primeros movimientos son los más primitivos y también los más básicos. Algo más diferenciado y complejo son las habilidades motoras que se desarrollan lentamente a través del aprendizaje y la experiencia, pero están siempre profundamente arraigadas en estos movimientos originarios.
 
¿Cuáles son los movimientos más primitivos?
Para la respuesta tendremos que mirar a las primeras etapas de desarrollo en el útero, cuando el feto comienza a moverse. Afortunadamente, a través de tecnología “ultrasonido 4-D HD”, hoy en día estos movimientos pueden ser algo que antes era imposible.
Los primeros movimientos ocurren de seis a siete semanas después de la fertilización, cuando el feto humano mide alrededor de 1cm de largo (como una tecla del ordenador para hacerte una gran idea) y se parece mucho a los embriones de peces, ranas, gatos y todos lo demás vertebrados en general.
 
En esta primera etapa aparecen contracciones de lado a lado similares a las que puede hacer una anguila para moverse de la cabeza a la cola. En esta etapa temprana, las contracciones son producidas por el desarrollo de los músculos vertebrales conectados entre sí de extremo a extremo y alrededor de una estructura larga y flexible en forma de varilla llamada notocordio.
Una red de neuronas en la médula espinal coordina de lado a lado los movimientos. La red neuronal, formada por motoneuronas, neuronas sensoriales, e interneuronas, están conectadas en un circuito que genera patrones de movimiento ondulatorios.
 
Entre las nueve y doce semanas en el útero, el feto humano tiene todas los elementos de la linea vertebral del adulto o “columna vertebral”. El notocordio es reemplazado por la cadena de huesos vertebrales, vértebras. Los músculos vertebrales ya no están unidos el uno al otro, sino que están unidos a los
huesos vertebrales. Con estos cambios anatómicos los músculos tiran de las vértebras, y un feto humano desarrolla nuevas formas de como doblarse hacia adelante, arquearse y girar. La ampliación del repertorio permanece bajo el control de la red neural en la columna vertebral y el cordón umbilical.
Aunque el embrión ya no ‘nada’ de lado a lado la red proporciona una interconexión funcional a todos los movimientos de la red, los músculos vertebrales y por lo tanto una cohesividad a todos los movimientos de la columna vertebral, en especial la descompresión para ir creando espacio entre vértebras y un movimiento de la columna global que en muchos casos determina el desarrollo adulto del feto.
Gracias a a esta red, toda la columna vertebral de un niño y adulto se integra automáticamente cuando se mueve. Mientras que el crecimiento
de los miembros y la ampliación de la cabeza hacen que el arco y la torsión sea menos obvio, la interconexión subyacente de la columna vertebral permanece siendo la base de todo movimiento en los vertebrados.
 
Por lo tanto, los primeros movimientos de un feto humano y la fundación de todos los movimientos futuros son los de la columna vertebral, no el de los miembros. En el embrión humano, la cabeza, el torso y las extremidades crecen y se diferencian en el transcurso de semanas y meses. Ellos
continúan agrandándose mucho después del nacimiento y eventualmente dominan al adulto de forma humana. Funcionalmente, las extremidades y la cabeza se pueden considerar como apéndices integrados en la columna vertebral.  Los primeros movimientos de las extremidades del feto son en su mayoría aleatorios. Aislando los movimientos de brazos y piernas se pueden observar a las ocho o nueve semanas, un tiempo después cuando el feto humano mide unos 3 centímetros.
 
Auto-Descompresión máxima de columna vertebral unilateral:
Un pequeño circuito de neuronas llamado un generador de patrones central (CPG – Vamos a pensar que es un ordenador) orquesta los grupos agonistas y antagonistas dentro de un solo miembro para producir sus movimientos. Los motoneurones dentro del circuito entran en contacto con los músculos individuales para activar los movimientos. Físicamente, las neuronas de la CPG están localizadas en la médula espinal, donde están en comunicación bidireccional con la red neuronal que controla la columna vertebral.
Los cuatro CPG de miembros que poseemos están además interconectados con un circuito más grande de cuatro ‘patas’. Este circuito especifica patrones de uso de las extremidades, como gatear, caminar y correr. Los patrones no necesitan ser enseñados. Sin embargo, para la locomotora que es nuestro cuerpo los patrones para ser útiles deben estar completamente integrados con los movimientos y con la función de la columna vertebral, así como con todos los músculos del cuerpo.
 
La adquisición de una coordinación madura sólo puede lograrse mediante la experiencia, experimentación y aprendizaje. La columna vertebral de un niño es el núcleo no sólo en la parte anatómica de la columna vertebral. En este sentido funciona también como el agente principal en la organización de la postura y movimiento. La red neuronal recibe las instrucciones básicas para acción del cerebro. Las instrucciones se entregan a través de tres caminos separados que llevan información diferente: Primero: ‘Por aquí es “Arriba.” Segundo: “Ve en esta dirección”. Y tercero: “Es hora de cambiar, o no”. Estas instrucciones fundamentales están cableadas y son las primitivas de actuación para todos los vertebrados. Son intrínsecos y no necesitan ser enseñados.
 
A medida que el bebé madura, aprende a incorporar y utilizar todo su potencial al servicio de sus necesidades. En el soporte de peso, por ejemplo, todas las piezas del cuerpo deben estar coordinadas. Los brazos y las piernas están ‘enganchadas’ para el propósito de que el niño logre eficazmente sus intenciones. La gravedad es un marco crítico para el aprendizaje, ya que su potente influencia permite que el niño sienta un impulso reflejo para mantener la cabeza en alto. La columna vertebral es la fuerza organizativa innata en la consecución de la cabeza, el torso y las extremidades en una acción tan compleja como arrastrarse con la cabeza en alto por delante del cuerpo (reptar).  El proceso de desarrollo tiene dirección, pero no está dirigido. Todos los bebés se enfrentan a los mismos retos y tienen la misma tarea: conseguir locomotarse y llevar a cabo las acciones necesarias para prosperar. Aunque todos los niños siguen un camino de desarrollo similar, cada uno de ellos alcanza los hitos comunes a través de sus esfuerzos individuales y medios.
 
Los niños/as se experimentan a sí mismos y a su entorno al explorar y moverse. Normalmente, son capaces de absorber la retroalimentación y utilizarla para organizarse mejor. Aprenden más despacio que la mayoría de los bebés de animales, ya que tienen la oportunidad y la tarea adicional de desarrollar una notable y refinada biblioteca de movimientos, a parte del cuidado extremo por parte de los padres.
 
El sistema nervioso de un niño/a está esperando que suceda una experiencia apropiada y de esta forma usar la retroalimentación sensorial para desarrollar al máximo su potencial. Con este fin, nos podemos centrar en los elementos dentro del bebé que están más cerca de las acciones de la columna vertebral, ayudando a que amplifique sus movimientos. Con la información apropiada, el niño puede descubrir efectivamente variaciones de movimientos y elegir entre ellos por lo tanto su desarrollo aumenta exponencialmente.
 
Auto-Descompresión máxima de columna vertebral en torsión unilateral:

Nota: Ambos videos se refieren a los dos movimientos primitivos que desarrollamos en el feto los seres humanos y vertebrados en general, los he aplicado y convertido en pequeños patrones de psicomotricidad para poder utilizarlos en niños/as y adultos/as. El resto, no se consideran movimientos primitivos como tal, incluso si os lo relacionan con la ”época primitiva”, paleolítico, etc. Hay que diferenciar entre lo primitivo que sucede en el cuerpo, y lo que quizá 20 años después pero hace millones de años hacía el ser humano en su vida diaria.