Creando Psicomotricidad: Actitud y Descanso a Bipedestación (2ª clase)

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La falta de información sobre el cuerpo humano en nuestros años de educación es sorprendente, ya que es nuestro hogar durante toda nuestra vida parece que pensamos que el cuerpo es demasiado simple y demasiado “físico” para justificarle la atención que necesita, o que es tan complejo que está reservado para los estudiantes de medicina únicamente. Podemos crear un enfoque muy simple, y hacer que nuestro alumnado pueda entender los principios del cuerpo y aprender los nombres de los huesos, los músculos y los órganos. Por otra parte, es también la forma viva más compleja. El estudio del cuerpo humano involucra tanto el misterio como el hecho. Hay mucho que se sabe e igualmente otro tanto que se deja desconocido. Esta paradoja sugiere que necesitamos valorar tanto la información como las preguntas sobre lo que significa ser humano.

Una de las áreas más desatendidas de la educación corporal es la conciencia de lo que está sucediendo en el interior: el diálogo entre la experiencia interior y exterior en relación con la persona en su conjunto, además, pasamos gran parte de nuestro tiempo involucrados/as en la percepción externa a través de los órganos que nos proporcionan un sentido: la vista, el sonido, el gusto, el olfato y el tacto. Por lo general, estamos menos involucrados en el desarrollo de nuestras capacidades para la actitud interior, que es la capacidad del sistema nervioso para monitorear los estados internos del cuerpo.

¿Cómo y por qué cerramos progresivamente nuestra capacidad de escucha corporal?

Desde niños/as estamos necesariamente involucrados en nuestra relación con el medio ambiente externo para la supervivencia, y un aspecto temprano de la conciencia corporal es el control del cuerpo. Me explico, se supone que uno gana el control sobre el cuerpo tan pronto como le sea posible para evitar hacer algo embarazoso o terrible en un contexto social – Vergüenza, miedo, atrevimiento, etc. Después del control viene la manipulación a través de técnicas de entrenamiento, como pueden ser: ballet, gimnasia, deportes u otras tareas. El objetivo es manipular nuestro cuerpo en ciertos patrones de coordinación, eficiencia, armonía y competición.

En otro aspecto más interno, aun hoy día existen ciertos ”retrasos” culturales. Un tabú que nos retrasa a lo largo de nuestra relación estratificada con la sexualidad mientras crecemos, generalmente la represión o reorientación de la energía sexual en conjunción con la convención religiosa y cultural de donde nos encontremos. Hay confusión alrededor de todas las funciones digestivas, desde comer ciertos alimentos hasta su proceso de eliminación (se fomenta el consumo de azúcar sin explicar desde la infancia la perjudicialidad de éste), y un “silencio” generalizado acerca de lo que está sucediendo en los órganos y los centros emocionales del cuerpo.
A lo largo de nuestras vidas, pero especialmente durante la adolescencia, la conformidad que se experimenta con las imágenes exteriores (que nos venden) de lo que el cuerpo se supone que es, definido por las normas sociales, culturales y religiosas, hace una división entre nuestros impulsos internos y nuestras manifestaciones externas y cada vez se presta menos atención a lo que viene del interior (necesidades internas individuales). Todo esto conlleva a que a menudo necesitemos instrucción para desarrollar un diálogo sano con nuestro ser físico. Como adultos jóvenes, gran parte del tiempo se gasta tratando de “hacer” algo para nosotros, para vernos mejor, para ser más fuertes, para ser más delgados, para trabajar más duro. Y como adultos maduros o personas mayores, se anima anima a negar o enmascarar el proceso de envejecimiento, para glorificar a los jóvenes en lugar de apreciar la belleza inherente de cada edad.

Considera la cantidad de tiempo que pasas sintiéndote bien sobre tu cuerpo. ¿Con qué frecuencia te comunicas contigo mismo/a? ¿Disfrutas de tus capacidades físicas con eficiencia?

Nuestros muchos años de educación traen una separación de la mente y del cuerpo. Los estereotipos culturales y la publicidad hacen hincapié en el cuerpo como objeto sexual juvenil. Y las nuevas técnicas de entrenamiento físico y prácticas médicas pueden conducir a una vista del cuerpo como una máquina, que necesita ser reparado por otra persona cuando sea necesario. Además, existe la sensación de que uno es el amo o la víctima del propio cuerpo pero cuando la comunicación se rompe, quedamos polarizados dentro de nosotros mismos. Es importante entender que el cuerpo tiene su propia manera de funcionar, su propia manera de decirnos lo que está sucediendo dentro, su propia lógica y gran parte de nuestra tarea es aprender a escuchar.

EJERCICIO A REALIZAR:

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Descanso Constructivo: 5 minutos
Acuéstate boca arriba.
Cierra los ojos.
Dobla las rodillas y déjelas caer juntas para liberar los músculos de los muslos.
Deja que tus pies descansen en el suelo, ligeramente más anchos que tus rodillas
Descansa tus brazos cómodamente en el suelo o en tu pecho.
Relájate en la gravedad; permítete ser apoyado por el suelo. Siente la capacidad de respuesta de todo el cuerpo.
Permite que la superficie de la espalda se mueva contra el piso mientras respiras; siente las costillas como se articulan en cada respiración y la retroversión de cadera va sucediendo.
Al liberar tu peso corporal en gravedad, los discos son menos comprimidos y la columna empieza a alargarse. Es posible que tengas que levantar la cabeza o la pelvis y alargar la columna vertebral en el suelo para acomodar este cambio. El descanso constructivo es una posición eficiente para el realineamiento del cuerpo, libera la tensión y permite que el esqueleto y los órganos descansen, apoyados por el suelo. Es útil en cualquier momento del día, pero sobre todo si se hace durante cinco minutos antes de dormir. La relajación de las partes del cuerpo devuelve el cuerpo a la alineación neutral para que no duerma con las tensiones del día.

Nota:
¿Recuerdas jugar juegos con los ojos vendados en la infancia? Cerrar los ojos aumenta la conciencia de nuestros otros sentidos. Cuando relajamos nuestra visión, sentimos el cuerpo de una manera diferente. No es meditación, es descanso constructivo.

Transición de suelo a pie: 3 minutos

 

Acostado en descanso constructivo:
Siente los efectos de la gravedad mientras te acuestas.
Extiende las palmas de tus manos en el suelo y empuja hacia él para sentarte. Sienta el cambio de atracción gravitacional mientras se sienta en vertical.
Otra vez, con ambas palmas en el suelo, presiona y eleva tu cadera para poder pasar las piernas entre tus brazos y quédate apoyado/a sobre tus pies (no se apoyan las rodillas).
Lentamente enrolla tu columna vertebral, dejando que el peso caiga en tus pies. Permite que tu cabeza cuelgue hacia adelante hasta que llegue al final del ”rollo”.
Siente las partes de tu cuerpo equilibradas en relación con la gravedad.
Esta transición reduce el estrés en las rodillas y la espalda baja.
Repite varias veces para que la secuencia sea cómoda durante los 3 minutos.
Respira naturalmente mientras te mueves.

Date tiempo para recoger tantos recuerdos como puedas y a continuación:

Escribe tu historia personal en 15 minutos:

• La historia de tu nacimiento (pre-nacimiento si es posible, la salud y las actividades de su madre afectan la vida en el útero)

Ejemplos: Aprender a nadar, rebotar en la rodilla de tu padre, caerse de un árbol, ir en bicicleta)

• Técnicas de entrenamiento (deportes, danza, gimnasia, instrumentos musicales)

• El ambiente donde viviste (montañas, llanuras, bosques, océanos todos afectan cómo se mueven, cómo perciben)

• Comentarios que escuchaste acerca de ti mismo/a que formaron tu cuerpo
imagen (“¡Oh, qué más niño rechoncho, levántate recto, va a ser alto como su padre, los niños deben ser vistos y no escuchados”).

• Actitudes hacia la sensualidad, la sexualidad; imágenes de género

• Lesiones, enfermedades, operaciones

• Nutrición, relación con el peso del cuerpo, fuerza, flexibilidad • cualquier cosa que te interesa.