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Pienso que trabajar con personas de diferentes edades nos hace ser menos competitivos/as, más creativos/as y más inductivos/as a practicar nuevas habilidades que si lo hacemos solo con personas de nuestra misma edad.

En pocas palabras, el juego/intercambio de información con diversidad de edades es más enriquecedor que si se presenta en la misma edad. Cuando personas que tienen la misma edad juegan, la competitividad puede interferir en el desarrollo del aprendizaje. Es especialmente conocido en nuestra cultura, la cual pone mucho énfasis en ganar anteponiendo el orgullo a la empatía o compara quien es mejor, y segrega por edades (y por sexo en ocasiones – me parece horrible) cualquier tipo de deporte y enseñanza reglada. Un énfasis impuesto por el sistema escolar desde hace muchos años que aun hoy día suelen aplaudir. En contraste con ello, cuando personas con diversidad de edades juegan el foco de atención se muestra más en disfrutar de la experiencia y aprender que en ganar a quien tienes al lado. No hay orgullo que ganar, por lo que el juego se relaja de manera que se modifican las reglas de forma que cada uno/a de los integrantes se sientan participes del encuentro.

Es sencillo: Aprendíamos más de nuestros hermanos/as, primos/as mayores aquellos veranos de tardes interminables explorando, que cuando jugábamos en el patio con nuestro mejor amigo/a de clase.

Un comportamiento de juego relajado facilita la creatividad, experimentación y el aprendizaje de nuevas habilidades, mientras que un comportamiento serio (ojo, se puede ser serio y creativo) tiende a inhibir y llevar a la persona a fallar en lo que ya está aprendido.

En mi propia experiencia como profesor que enseña a personas de diferentes edades (6-55 aprox.) he podido vivir lo que he comentado anteriormente cuando alumnado de 18 y 47 se han sentido libres de interactuar entre ellos/as y aprender los unos de los otros en cualquier momento y situación que se ha presentado.

Por último, siempre intento que cada alumno/a que tengo la oportunidad de tener aprenda lecciones más profundas de la vida diaria que cuando la educación o el deporte se encuentra orientado a lo opuesto que hablo hoy. Aprenden a relacionarse, compartir, confiar (muy importante) y transmitir sentimientos y movimientos a otra persona que se ha convertido en su compañero/a de viaje en Reset.

¡En la diversidad está la riqueza, buen comienzo de semana!