– Mi experiencia en Dublin: Educación –

17426017_1920489511516757_7815969273469133411_n.jpg
Uno sabe que un niño/a va a un colegio Montessori cuando entra a un centro de Gimnasia Artística (donde soy profesor*) y es incapaz de controlarse para hacer lo que debe hacer, aprender de forma directa y enfocada.

Pongo este ejemplo como pueden ser tantísimos otros, y es que aquí en Dublin hay una cantidad enorme de colegios, de hecho tienes dos opcionesque ocupan el 99% de las posibilidades de ser profesor aquí (yo estoy en el otro 1%), una es ejercer en la religiosidad y segregación del alumnado y la otra en un colegio donde les dejan hacer lo que les da la gana (Montessori), creando por ambas partes patrones de conducta social curiosos – no siempre en el buen sentido.

Dejando fuera /el opinar sobre/ la barbarie de la segregación y religión dentro de la educación de un niño/a.

El concepto de educación que se tiene de Montessori /en este país/ por lo que estoy viviendo es mi trabajo día tras día, es meramente un negocio donde se trata de tener a los niños/as entretenidos en ”algo” que ellos/as mismos eligen. Para los/as que os duela lo que digo ahora mismo, no os preocupéis que algo sí que estoy generalizando. Pero no deja de ser cierto que el alumnado Montessori que me toca enseñar está en otra realidad que no se ajusta a la vida que les está tocando vivir. Por no hablar de los segregados, poniéndose nerviosos al ver que hay una niña en su misma clase.

En Dublin intentan desarrollar una idea que en principio está muy bien, y es la idea de dar libertad al alumnado para elegir qué, cuándo y cómo aprender ”the idea of freedom” la llaman aquí, que consiste en las premisas básicas de Maria Montessori en un país con ideas de la España de los 40 sobre la educación y que tiene la enseñanza como un negocio con profesores mal pagados, ya que son cadenas comerciales como si de un Mcburguer se tratase.

En mi caso, cuando entran a clase lo que veo es desorientación e incapacidad/frustración por tener que intentar realizar un movimiento que aun no saben hacer, con suerte prueban varias veces, pero si no sale, en muchos casos lloran y quieren hacer otra cosa, o hacer el mismo movimiento a su manera (qué hacer, cuándo y cómo hacerlo) por lo tanto su aprendizaje formal se frena a la misma velocidad que se rinden. También en muchos casos ves como pegan a sus padres/madres debido a su frustración cuando salen de clase porque no todo ha salido como ellos/as querían, no han podido elegir (aunque tú si te hayas intentado adaptar a ellos/as), pero eso ya es otro tema.

Mi reflexión es que la educación más importante es la que desarrollas con tu percepción de lo que te rodea cuestionándote el por qué de las cosas (cosa que no hacen, no tienen que cuestionar si no hay normas para ellos/as en su enseñanza básica) mientras creces, jugar en la calle, jugar con personas de diferente sexo, y otros datos y patrones motores que vas añadiendo a lo largo de tu vida por las circunstancias de vivir en sociedad. Dejar que el niño/a haga lo que quiera cuando todavía no ha desarrollado ningún poder de control es traicionar la idea de libertad, decía Maria.

*Mi labor en Dublin es educar y desarrollar la psicomotricidad de niños/as entre 2,5 años y 17 años de edad, con y sin necesidades especiales. Y por otra parte, entrenar a gimnastas de competición.

¡Buen comienzo de semana!