– Gemeinschaftsgefühl –

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Sé, por la dolorosa experiencia que la gente no sabe si entiende o no algo, mucho menos, si no lo hace, por qué no lo entiende. Para el/la que sabe, no tenemos que preocuparnos. ¿Y para el/la que no?

Lo primero que suele venir a la mente es alguna prueba externa. A estas alturas, muchas veces he visto a niños/adultos dar respuestas correctas a problemas sin la más mínima idea de lo que estaban haciendo. Seguidores ciegos de la receta. Algunos/as incluso pueden repetir mis explicaciones, pero de nuevo sin saber lo que significan.
Parte de la respuesta al problema puede ser dar a las personas el tipo de pruebas que puedan comprobar por su experiencia y así hacerlas pensar un poco acerca de lo que están haciendo – /conectar cuerpo y mente/.

¿Qué hacemos cuando el resultado de estas pruebas te demuestra que casi ninguno de nuestros alumnos/as entiende nada de lo que hemos estado tratando de enseñarles?

No es lo mismo contar y enseñar, ni entender y comprender.

Con el transcurso de los años, lo que intento cada vez que enseño a mi alumnado o en los cursos es que sean capaces de comprender creándoles situaciones que sean capaces de resolver:

1) Expresarlo en sus propias palabras
2) Dar ejemplos de ello;
3) Reconocerlo en varias formas y circunstancias;
4) Ver conexiones entre él y otros hechos o ideas;
5) Hacer uso de ello de varias maneras;
6) Prever algunas de sus consecuencias;
7) Indicar su opuesto o conversar.

”Puedes decirme cualquier dato de la Capilla Sixtina, pero no sabes a qué huele”. Es un ejemplo de comprensión, como en la foto.

Un campo de conocimiento, ya sea psicológico, motriz, científico, musical o lo que sea, es un territorio, y hay que saber que no es sólo cuestión de conocer todos los elementos del territorio, sino de saber cómo se relacionan entre sí para comprender cómo encajan el uno con el otro.

¡Buena semana!