– Explora –

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Jugar en nuestra especie sirve para muchos propósitos valiosos. Es un medio por el cual los niños/as exploran su desarrollo físico, intelectual, capacidades emocionales, sociales y morales. Es una forma de crear y conservar las amistades y también proporciona un estado que recuerda que, tanto en adultos como para niños/as, es especialmente adecuado para el razonamiento de alto nivel, resolución de problemas y todo tipo de esfuerzos creativos.

Creo que vale la pena tener en cuenta tres puntos esenciales para todo educador/a.

El primer punto es que las características de juego siempre tienen que ver con la motivación y la actitud mental, no con potenciar normas de conducta (todo llega con lo previo). Dos personas podrían estar lanzando una pelota, saltando a la comba o escribiendo palabras en un ordenador, y una podría estar jugando mientras que la otra no. Para decir que ambas están jugando, tenemos que deducir sus expresiones y los detalles de sus acciones acerca de por qué están haciendo lo que están haciendo, y su actitud hacia ello.

El segundo punto, en esencia, es que el juego no es necesariamente todo-o-nada. El juego se puede mezclar con otros motivos y actitudes, en proporciones que van desde 0% hasta 100%. El juego puro se presenta con mayor frecuencia en niños/as que en los adultos. En estos últimos, el juego se mezcla habitualmente con otros motivos, que tienen que ver con las responsabilidades del adulto y objetivos de salud entre otros. Por eso, en la conversación diaria, tendemos a hablar de que los niños juegan y que los adultos hacen ocio o tienen una actitud lúdica para sus actividades e intuitivamente pensamos en la alegría como una cuestión de grado. Por supuesto que no tenemos
contadores para medir estas cosas, pero yo estimaría que mi ‘’actitud lúdica” al escribir esta entrada es alrededor del 80% de juego.

El tercer punto y último, es que el juego no está claramente definido en términos de una carácterística única. Más bien, se define en términos de una confluencia de varias características. Vamos a hacerlo más fácil de entender con lo siguiente:

(1) El juego es auto-elegido y autodirigido.
(2) El juego es la actividad en la que los medios están más valorados que los extremos.
(3) El juego tiene estructura, o reglas, que no están dictadas por la necesidad física, pero emanan de la mente de los jugadores/as.
(4) El juego es imaginativo, no literal.
(5) El juego implica estar activo y alerta, pero de ánimo no estrés.

Y reflexiono con esto:

”Si te pregunto algo sobre arte me responderás con datos sobre todos los libros que se han escrito, Miguel Ángel, lo sabes todo, vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual, lo que haga falta… Pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina, nunca has estado allí.”

¡Buen comienzo de semana!