– Dragør –

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Creo que las personas viajan a destinos distantes para observar, fascinadas, el tipo de gente que ignoran cuando están en casa, encontrando en esa diversidad la riqueza de aprender.

De la manera que yo lo veo, la recompensa y el lujo más grande de viajar es, cada día, poder experimentar cosas como si fuera la primera vez, estar en una posición en la que casi nada nos es tan familiar como para darlo por sentado.

He hablado en la mayoría de entradas sobre educación, juego y el papel del docente para que el aprendizaje sea significativo. Hoy traigo esta foto que le hice a una escuela durante mi estancia en Copenhague en la cuál podéis observar como se mezclan valores de compañerismo, creatividad pura y ejercicio físico – juego. Inviable en España, por miedo.

Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán y me di cuenta rápidamente que no hay viajes que nos lleven lejos a menos que se recorra la misma distancia en nuestro mundo interno que en el exterior.

Un ciudadano educado es un ciudadano libre y viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente.

Por una educación mejor ¡buen comienzo de semana!